Hay momentos en que las quejas del transporte de mercancías por carretera en relación con el abandono que sufre parecen más fundadas que nunca.

La semana pasada, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, se reunión con el Departamento de Viajeros del Comité Nacional de Transporte por Carretera.

La reunión vino precedida la jornada anterior por una multitudinaria y llamativa movilización del sector de transporte de viajeros por carretera frente a la sede del Departamento en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Pocos días antes, Ábalos y su equipo también habían mantenido un encuentro similar con el Departamento de Mercancías del Comité Nacional, pero el día antes, los accesos al complejo de Nuevos Ministerios de Madrid estuvieron expeditos de camiones.

Sin embargo, tampoco cabe achacar a su capacidad de presión en la calle las diferencias existentes en el nivel de interlocución que tienen ante la Administración.

En su reunión con el transporte de viajeros por carretera, Abalos certificó el compromiso del Ministerio con «un sector esencial para garantizar la movilidad de los ciudadanos y la cohesión social y territorial» y anunció la configuración de un fondo para compensar el déficit, en coordinación con el Ministerio de Hacienda, que se articularía a través de las comunidades autónomas y los consorcios de transporte públicos, así como medidas específicas para transporte colectivo, transporte interurbano de competencia estatal  y transporte discrecional.

Mesa de negociación, ¿para qué?

Por otra parte, en el encuentro con las empresas de transporte de mercancías por carretera, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana se limitó a hacer un seguimiento de la situación actual del sector, así como de los retos a afrontar a medio y largo plazo, escuchando una vez más las reivindicaciones que ya tenía en su mesa desde hace meses y en las que poco se ha avanzado, ya sea por mor de la crisis o por otras circunstancias.

Es más, Ábalos explicó que pondrá en marcha una mesa de negociación a la que también se sentarán el sector logístico y los cargadores, y que el sector aún no entiende muy bien a qué obedece, salvo que sea para intentar contentarle.

No es justo equipar la situación de un segmento y la de otro, sobre todo en una situación tan crítica como la actual, pero a la vista se muestran unas diferencias que, independientemente de sus causas, indican las querencias y prioridades de quien las propone.