controladores aereos

Desde Aceta, recuerdan que se debe garantizar el derecho a la libertad de circulación.

La Asociación de Compañías Españolas de Transporte Aéreo, Aceta, ha mostrado su preocupación por el aumento de huelgas de controladores aéreos que se está registrando en Europa, y por la «situación caótica que podría generarse de cara al verano» si persisten.

Los trabajadores del Centro de Control de Marsella han realizado nuevos paros recientemente, causando un grave perjuicio en el tráfico aéreo en España, principalmente en Madrid, Cataluña y Baleares. Todo esto se agravaría aún más si los trabajadores del control aéreo de Barcelona deciden finalmente ir a la huelga en julio. 

Por el momento, el sector no ha descartado las movilizaciones a lo largo del verano, aunque la Unión Sindical de Controladores Aéreos se ha mostrado satisfecha con la última reunión mantenida con los responsables de Fomento. Este jueves 28, está previsto que sigan avanzando en la negociación con Enaire.

En lo que va de 2018, se contabilizan 26 días de huelgas intermitentes en distintos países europeos, especialmente en Francia. El último informe de Eurocontrol, correspondiente a mayo, refleja un empeoramiento en las incidencias en el tráfico aéreo, con 176,5% más que hace un año.

Esto está teniendo un impacto directo en la cuenta de resultados de las compañías aéreas, que se ven obligadas a desviar sus rutas por las huelgas, lo que se traduce un mayor consumo de combustible, más costes y más emisiones de CO2

Asegurar la continuidad del servicio

En Aceta, respetan este derecho de los trabajadores, pero recuerdan que se debe garantizar el derecho fundamental a la libertad de circulación, por lo que la Unión Europea debe asegurar la continuidad de los servicios de control y navegación aérea en Europa, al mismo tiempo que avanza en la modernización del espacio aéreo.

Entre las medidas que proponen, destaca la ampliación del período mínimo de preaviso de huelga en Europa de 21 días y la habilitación de procedimientos de arbitraje que minimicen la conflictividad laboral y contribuyan a reducir posibles convocatorias.

Asimismo, defienden que se garantice el sobrevuelo en los países donde los controladores aéreos cesen su actividad, que se liberalicen los centros de control y que se reduzca su número para aumentar su eficiencia. Todo ello permitirá seguir avanzando hacia el Cielo Único Europeo.