La pandemia mundial y, más recientemente los conflictos militares en Europa del Este, siguen provocando importantes trastornos en el comercio mundial, las cadenas de suministro y los consumidores, pero presentan también una oportunidad para repensar los enfoques actuales e iniciar una revolución verde y sostenible en los sistemas logísticos.

Mientras las organizaciones intentan prevenir las futuras interrupciones de la cadena de suministro y los efectos reales de la inflación, cobra fuerza el tema de la relocalización y sus potenciales beneficios: mayor flexibilidad, acceso a plantillas de mano de obra más amplias y reducción de los gastos operativos.

Las extensas cadenas de suministro globales han aportado tradicionalmente una mayor eficiencia en los costes, pero también han introducido un nivel de fragilidad que antes no se apreciaba del todo.

La deslocalización y adquisición de materias primas y productos en mercados únicos podría haber sido una buena idea a nivel financiero, pero tener fábricas que producen el 90% de los semiconductores y microchips, o países responsables del suministro de más del 30% de las cosechas de trigo, ha demostrado la vulnerabilidad del mercado.

Ecologización de las cadenas de suministro

Todo ello ofrece ahora una oportunidad para que las marcas reinventen todo su enfoque de la sostenibilidad desde el principio. Por muy caro que resulte, la posibilidad de implantar tecnologías y procesos totalmente nuevos es una oportunidad única de crear los métodos de fabricación, las cadenas de suministro y las redes de entrega perfectos, que satisfagan las demandas de los consumidores y estén alineadas con los objetivos medioambientales y de sostenibilidad.

Así lo explican desde Manhattan Associates, conscientes de que la ecologización de las cadenas de suministro es tan importante como el abastecimiento y la fabricación.

En este sentido, tanto si se apuesta por un embalaje tridimensional (empaquetado de mercancías para su envío y envío por aire), un embalaje inteligente o el uso de menos embalaje y el envío por aire en toda la cadena de suministro, hay opciones para reducir el volumen por envío, lo que significa menos camiones en las carreteras y menos aviones en los cielos.

La clave del éxito de esta nueva estrategia reside en la capacidad de las marcas para seguir innovando y ofrecer los tipos de redes y soluciones que no sólo son resistentes y fiables, sino también lo suficientemente ágiles para hacer frente a las cambiantes necesidades de los consumidores y del medio ambiente en el futuro.

Aunque el coste de la deslocalización, la construcción de nuevas fábricas y la implantación de nuevas tecnologías puede repercutir en los bolsillos de los compradores a corto plazo, la posibilidad de replantear todo el enfoque del comercio mundial es una oportunidad que no debe dejar pasar.

 

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