El sindicato británico Unite ha remitido una carta al presidente de IAG, Antonio Vázquez, para evitar que la disputa con British Airways «continúe escalando«, tras llegar a lo que consideran un punto de no retorno.

La intención de la aerolínea es despedir a unos 42.000 empleados y recontratar a más de 30.000, aplicando recortes a sus salarios y condiciones. Esto ha sido duramente criticado por muchos políticos británicos, que han llegado a calificarlo como una «desgracia nacional».

Además, la organización sindical teme el efecto contagio que podría suponer en Reino Unido y advierte de que su campaña no terminará una vez que los recortes se aprueben y las franjas aeroportuarias en Heathrow estén aseguradas.

En este sentido, denuncian que se les ha mentido en dos ocasiones respecto a todo este asunto, sin dejarles negociar ni participar en reuniones para tratar el tema de los despidos. Por ello, el secretario general del sindicato, Len McCluskey, ha solicitado reunirse tan pronto como sea posible con el presidente de IAG para «llegar a un acuerdo y ayudar a todo el mundo a cambiar de rumbo«.

El objetivo es encontrar «una salida razonable» a la crisis actual, como el acuerdo alcanzado con el sindicato de pilotos Balpa, que excluye de las relaciones laborales el proceso de despido y recontratación.