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El operador invertirá unos 450 millones de dólares en la ampliación de su flota sostenible en los próximos tres años.

A pesar de que desde las instituciones europeas están tratando de potenciar la electrificación o incluso el uso de fuentes energéticas como el hidrógeno por encima del gas natural, son muchos los operadores que siguen confiando en el GNL o el GNC para reducir las emisiones en sus actividades logísticas y de transporte.

Es el caso de UPS, que está planeando adquirir más de 6.000 camiones propulsados por este combustible entre 2020 y 2022. En total, invertirá unos 450 millones de dólares (408 millones de euros) en la ampliación de su flota de combustibles alternativos y tecnologías avanzadas, así como en las infraestructuras necesarias para su correcto funcionamiento.

Los nuevos vehículos estarán equipados con motores de Gas Natural Comprimido, aunque pueden utilizar indistintamente gas natural convencional o gas renovable. Producido a partir de vertederos, granjas lecheras y otras fuentes biológicas, garantiza una reducción de hasta un 90% en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el diésel convencional.

De hecho, UPS se convertirá a partir de este mes de octubre en el mayor consumidor de gas natural renovable de la industria del transporte, pues ha acordado adquirir 230 millones de galones, equivalentes al gas renovable de los próximos siete años. Además, de cara a finales de 2019, operará 61 gasineras entre Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

En este contexto, ha firmado un nuevo contrato con Agility Fuel Solutions para garantizar el suministro de sus nuevos camiones pesados, las tractoras para las terminales y las furgonetas. Con su nueva flota, podrá reducir su huella de carbono y seguirá avanzando en su objetivo de que para 2020, el 25% de sus vehículos funcionen con combustibles alternativos.