distribucion urbana

Entre las medidas destacadas por el consistorio destacan la 'Última milla verde' o el Centro Urbano de Distribución Ecológica, para la consolidación y agrupamiento de mercancías.

Ante la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas, ya son varios los ayuntamientos que han decidido apretar al acelerador en la implantación de medidas que conduzcan a la ciudad ideal libre de contaminación y sostenible medioambientalmente. Para ello, algunas medidas han ido directamente hacia uno de los sectores más presentes en los centros urbanos, como es la distribución y el reparto de mercancías.

Así, recientemente, Madrid aprobaba su Plan de Movilidad Sostenible que incluye la implantación de instrumentos tecnológicos para el control de la indisciplina en las zonas de carga y descarga.

Ahora le toca el turno a Valladolid, en la que su alcalde, Francisco Javier León de la Riva, ha anunciado que en los próximos días el Ayuntamiento informará sobre una serie de medidas para favorecer en mayor medida la movilidad ecológica que incluirán la restricción «progresiva» del acceso a las calles del centro de la ciudad a los vehículos de distribución más contaminantes.

Así lo ha explicado el primer edil vallisoletano durante el acto de presentación de la nueva flota del grupo de empresas Pascual en Valladolid, que como ha reconocido se han «adelantado» pues los 20 vehículos con los que cuentan ya en la ciudad están propulsados bien por autogás, diésel mejorado o motor eléctrico.

Entre esas disposiciones de restricción de acceso, ha explicado, se podrían incluir medidas como la determinación de calles en las que podrán entrar sólo los vehículos de reparto con propulsión sostenible, «horarios diferentes para unos y para otros» con el objetivo de que «a medio plazo» sólo puedan entrar al centro de la ciudad los medios de transporte poco contaminantes.

Se trata de políticas como la denominada ‘Última milla verde’ o el Centro Urbano de Distribución Ecológica, CUDE, un centro de consolidación y agrupamiento de mercancías «con la finalidad de optimizar los recorridos de reparto y la recarga rápida y reducir la contaminación acústica y ambiental en el centro urbano».

Asimismo, también se promoverá la adquisición y puesta en uso de cinco vehículos comerciales eléctricos destinados al transporte y reparto de mercancía de última milla en la ciudad. Estos contarán con un sistema electrónico de seguimiento para evaluar las condiciones de consumo y repercusiones energéticas y ambientales, y con medidas piloto sobre reserva y prioridad de estacionamiento y zonas de carga y descarga, video vigilancia y aplicaciones para dispositivos móviles.

Entre las medidas para la movilidad sostenible, también estarán otras que ya se han apuntado como las subvenciones procedentes del proyecto europeo Remourban, que en Valladolid supondrá la llegada de subvenciones para la adquisición de dos nuevos autobuses, uno eléctrico y otro híbrido, o la habilitación de vías de ayuda para compra de taxis o coches particulares ecológicos.

Desde hace años, Valladolid ha «predicado» a favor de la implantación de la movilidad sostenible con la adquisición de autobuses propulsados por autogás o GLP, la instalación de puntos de recarga del vehículo eléctrico, la promoción de medidas que favorecen a estos coches, como la exención del 75% en el impuesto de vehículos.

Algunos de esos vehículos son los que utilizan los trabajadores del grupo Pascual para la distribución de sus productos, y cuya flota se ha presentado el viernes 12 de diciembre. Se trata de 20 vehículos que se moverán con combustibles sostenibles como el autogás, que propulsa al 80% de los coches de la nueva flota, o el diésel mejorado.

Reducción de emisiones

Con estos vehículos, Pascual espera reducir el impacto de su actividad en el entorno y aportará un beneficio a la atmósfera con la reducción de 5 toneladas anuales de CO2, además de los gases de efecto invernadero, a través de la disminución de un 95% de NOx, un 99% menos de partículas y una rebaja del 50% de la contaminación acústica, respecto a la anterior flota.

Se trata de una acción dentro de la denominada «estrategia de Creación de Valor Compartido» en Valladolid, mediante la puesta en marcha de un plan que tiene el objetivo de aminorar el impacto ambiental en su entorno.

En el total de Castilla y León, la compañía con sede en Aranda de Duero, Burgos, cuenta con 61 vehículos, por lo que se trata de la cuarta Comunidad Autónoma en la que Pascual tiene más vehículos sostenibles.

Para esta renovación de su flota, la empresa ha contado con socios como Opel, Repsol, Santander Bansacar y Arval; se enmarca dentro de la estrategia que ha puesto en marcha Pascual y que pretende lograr el equilibrio entre la rentabilidad económica, el impacto ambiental y la responsabilidad social. En ámbito nacional, la compañía cuenta con seiscientos nuevos vehículos más sostenibles que la convierten en «la mayor flota sostenible de Europa».