Tras analizar en profundidad la operación, la Comisión Europea ha decidido esta misma semana dar el visto bueno definitivo a la fusión de PSA y Fiat, aunque con algunas condiciones.

Estos condicionantes están relacionados principalmente con el segmento de vehículos comerciales ligeros, en el que las autoridades comunitarias quieren salvaguardar los intereses de múltiples autónomos y pequeñas empresas de la Unión.

Específicamente, ambos fabricantes han ofrecido a la Comisión, para allanar el camino del movimiento empresarial, una serie de compromisos centrados en aligerar el dominio de ambas marcas en el segmento de furgonetas y derivados de turismo que tienen en múltiples países de la UE.

Así pues, en primer lugar las dos marcas se han comprometido en la extensión del acuerdo de cooperación actualmente en vigor entre PSA y Toyota Motor Europe para vehículos comerciales ligeros pequeños por el que el conglomerado francés produce los vehículos para la venta por la japonesa en la Unión Europea.

De esta manera, se acometería una ampliación de la capacidad disponible para Toyota y una reducción en paralelo de los precios de transferencia reducidos para los vehículos y repuestos.

De igual modo, por otro lado, los dos fabricantes también proponen la Comisión una modificación de los acuerdos de reparación y mantenimiento de turismos y vehículos comerciales ligeros vigentes entre PSA, Fiat y sus redes de reparaciones, para facilitar el acceso de competidores a las redes de reparación y mantenimiento de ambas entidades para vehículos comerciales ligeros.

En consecuencia, parece que se despeja el camino para que ambas marcas den paso a la nueva Stellantis durante el primer trimestre de 2021, tal y como tenían previsto, para culminar un proceso iniciado hace poco más de un año, en diciembre de 2019.