Volkswagen detecta nuevas irregularidades en los modelos Caddy y T6 de 2016.

Las soluciones presentadas por el grupo tras destaparse el escándalo incluyen operaciones de recompra de las unidades trucadas o su modificación.

La Fiscalía de Braunschweig, en Alemania, ha impuesto a Volkswagen una multa de 1.000 millones de euros por la instalación de software en determinados vehículos diésel que alteraba los resultados en la medición de las emisiones.

El fabricante ha admitido su responsabilidad y no presentará ninguna apelación, lo que permitirá cerrar los procedimientos legales que se estaban llevando a cabo en el país y podría tener un efecto positivo de cara a futuras sanciones en otros países europeos.

Desde mediados de 2007 hasta 2015, 10,7 millones de vehículos con el motor diésel EA 288 de la tercera generación en EEUU y Canadá, y con el motor EA 189 en otros países han sido equipados con el citado software ilegal y puestos en circulación.

Las soluciones presentadas por el grupo automovilístico tras destaparse el escándalo incluyen operaciones de recompra de las unidades que incorporan un motor trucado o la modificación siempre que sea posible de los vehículos para que puedan cumplir con la normativa vigente de control de emisiones.

Los cambios aprobados para estas unidades no afectarán negativamente al consumo de combustible, el funcionamiento del motor o las emisiones de ruido.