Volkswagen se ha convertido en el primer fabricante de coches en transportar sus nuevos vehículos por mar usando buques a GNL, lo que le permite reducir sus emisiones en un 25%. Tras la entrada en servicio de los dos primeros portavehículos de este tipo en 2020, ha encargado cuatro más con motor dual, que se están construyendo en China.

Todos ellos deberían entrar en servicio a finales de 2023 en la ruta norteamericana entre Emden, Alemania, y Veracruz, México, por lo que en el viaje de vuelta, transportarán vehículos nuevos destinados a Europa.

Ya se han firmado, a través de Volkswagen Group Logistics, contratos a largo plazo con Wallenius Marine y SFL Corporation para operar estas embarcaciones, con capacidad para 7.000 CEUs, lo que representa entre 4.400 y 4.700 vehículos del mix de modelos de la marca.

Contarán con motores duales de 13.300 kW de MAN Energy Solutions, que pueden llegar a alcanzar velocidades de entre 15 y 16 nudos. Son motores de dos tiempos que, como los utilizados en los buques que entraron en servicio en 2020, utilizan una tecnología de alta presión que virtualmente elimina las fugas de metano.

Los cuatro buques GNL tendrán tomas de conexión a puerto y será posible acondicionar dos con celdas de batería para lograr mayores reducciones del consumo de carburante.

Además, conviene apuntar que estos portavehículos propulsados por gas licuado no requieren ninguna modificación para funcionar con combustibles alternativos no fósiles, como el biogás, el e-gas de fuentes renovables o el biodiésel.

Operaciones respetuosas con el medio ambiente

El objetivo del fabricante, que cada año envía por barco 2,8 millones de vehículos nuevos, es que todas sus operaciones de transporte, ya sean por mar, carretera o ferrocarril, sean respetuosas con el medio ambiente.

Así, organiza 7.700 salidas anuales desde puertos de todo el mundo, utilizando tanto buques de carga de líneas regulares como 11 portavehículos que operan en exclusiva para la marca.

En el futuro, seis de ellos funcionarán con GNL, aunque también conviene apuntar que dos de los buques fletados en las rutas costeras europeas utilizan biocombustible producido a partir de residuos vegetales, como los aceites residuales de la industria alimentaria.