El Grupo Volkswagen acelera en su apuesta por la electrificación en su nueva hoja de ruta tecnológica para baterías y carga hasta 2030.

El objetivo de la hoja de ruta es reducir significativamente la complejidad y los costes de producción de las baterías para hacer que más atractivos y viables los vehículos eléctricos.

Así pues, la marca parece haberse centrado en asegurar el suministro de baterías más allá de 2025, por lo que solo en Europa, tiene previsto instalar seis grandes fábricas con una capacidad de producción total de 240 GWh a finales de la década, mientras que impulsa la expansión de la red pública de carga rápida a nivel mundial por medio de acuerdos de colaboración con empresas energéticas como BP, Iberdrola y Enel, para contar con un total de 18.000 puntos de carga rápida en toda Europa para 2025.

De igual modo, la marca germana también trabaja para unificar el modelo de células de batería, con la idea de reducir costes en su producción y rebajar la complejidad en los montajes, para tener listo un único modelo en 2023 que iría instalado en un 80% de los modelos eléctricos del fabricante para 2030.

Volkswagen espera poder generar ahorros en las baterías con un único modelo en un 50%, mientras que, por otra parte, intentará generar sinergias de integración en su cadena de valor para asegurar el suministro de baterías de cara al futuro y optimizar sus costes logísticos.