Esta década será la de la transformación energética del transporte de mercancías por carretera.

En este proceso, la electrificación tendrá un papel cada vez más importante a medida que los avances tecnológicos permitan a los vehículos eléctricos ganar cada vez más autonomía, reducir los tiempos de recarga y minimizar el peso de las baterías para no penalizar la carga útil de las unidades.

En este proceso de transformación, marcas como Volvo Trucks buscan jugar un papel activo como generadores del cambio, con la vista puesta en aportar sostenibilidad medioambiental y económica a todos los actores que componen el sector del transporte de mercancías por carretera, y no solo para responder a las cada vez más exigentes regulaciones medioambientales.

Como ha afirmado Giovanni Bruno, directoe general de Volvo Trucks España, en un acto con clientes celebrado esta misma semana en Madrid, «queremos ser parte de solución» para un cambio que, a juicio del directivo de la marca, implica «un cambio que ya ha empezado».

En este sentido, el fabricante sueco tiene el objetivo de que sus vehículos tengan cero emisiones netas en 2050, con un camino que se inicia el próximo 2022 con sus primeros vehículos eléctricos para transporte regional y nacional, a los que seguirán otros modelos de la gama.

Para ello, la marca avanza en tres caminos paralelos, como son el desarrollo de baterías eléctricas, la investigacuón en la viabilidad de la pila de combustible, una tecnología que podría ser viable para el final de esta década, y en carburantes renovables, que también ofrecen posibilidades en la reducción de emisiones de un modo más rápido.

De este modo, Volvo Trucks trabaja sobre la base de que la electrificación es un proceso de transformación que no solo afecta a los vehículos de transporte, sino que tiene un impacto sobre todo el ecosistema de transporte, con efectos, además, sobre la propia infraestructura de recarga necesaria, los servicios financieros y las labores de mantenimiento y reparación.