Tras la decisión de la Unión Europea de reducir un 30% las emisiones de CO2 de los camiones para 2030, Volvo Trucks demanda medidas adicionales para fomentar la demanda de vehículos menos contaminantes.

El fabricante seguirá invirtiendo en el desarrollo de soluciones de transporte más respetuosas con el medio ambiente, pero el equipo directivo considera que para acelerar la transición, sería preciso proporcionar incentivos a los consumidores para que apuesten por esta clase de vehículos. 

En 2018, el grupo ha presentado ya sus primeros modelos de camiones de propulsión eléctrica, cuya producción en masa se iniciará a lo largo de 2019. Por ello, defiende que si se fomenta la demanda y se amplía la red de infraestructuras de recarga en Europa, aumentará a un ritmo mayor el volumen de ventas de estas unidades. 

Junto a los camiones eléctricos, tiene ya en su oferta de productos modelos que utilizan gas natural o biogás, menos contaminantes que los diésel, pero estos siguen constituyendo la gran mayoría de las ventas.

Desde los 90, el fabricante ha trabajado para proporcionar ahorros a sus clientes y conseguir reducir las emisiones de sus camiones, pero aún hay espacio para mejoras adicionales, como líneas motrices más eficaces, menor resistencia a la rodadura y mejor aerodinámica. 

Más subvenciones y exenciones

El sector del transporte es, tal y como indican desde Volvo, el primer interesado en el desarrollo de nuevas soluciones, que además de reducir el impacto ambiental, pueden contribuir a disminuir el consumo de combustible, cuyos costes representan un tercio del total para un operador.

No obstante, para poder apostar por las nuevas tecnologías, es necesario ampliar las subvenciones a la inversión o las exenciones fiscales. Además, desde el grupo reclaman que se agilicen los procesos de revisión y certificación para acelerar la introducción de las últimas novedades en el sector.