En estos momentos difíciles para todos, ha quedado claro que el transporte de mercancías por carretera está desarrollando una labor fundamental para hacer frente a esta grave pandemia del coronavirus que ha trastocado todo.

Por eso y tal y como adelantaba hace unos días Cadena de Suministro, la Comisión Europea ha dado el visto bueno a una serie de directrices sobre medidas de gestión de fronteras, con la finalidad de mantener el movimiento de mercancías en la Unión Europea.

En este sentido, las autoridades europeas solicitaban a los Estados miembros el establecimiento inmediato como ‘carriles verdes’ de todos los pasos fronterizos internos pertinentes de la red transeuropea de transporte.

Con el fin de reducir al mínimo los controles y simplificar el paso por frontera, se recomendaba igualmente que estos carriles verdes deben estar abiertos para todos los vehículos de mercancías sin ningún tipo de discriminación, independientemente de los productos que transporten, de tal modo que el paso de la frontera, incluidos los controles y la inspección sanitaria, no debe llevar más de 15 minutos.

Vuelven las retenciones

Sin embargo, este pasado lunes día 23 han vuelto a producirse retenciones en el paso fronterizo de Biriatou en el País Vasco, durante más de ocho horas, llegando a darse hasta ocho kilómetros de retención hacia las 14:00 horas, en el punto más álgido de la congestión. Las retenciones volvieron a repetirse el miércoles 25 de marzo, en este caso con retenciones que se prolongaron durante 10 horas, a lo largo de hasta 14 kilómetros de retención en su momento más álgido.

Gracias a la intermediación del Subdelegado del Gobierno en Guipúzcoa, Guillermo Echenique, y tras contactar con la Prefectura francesa, se procedió a abrir más cabinas en el lado francés con el fin de agilizar el paso a los camiones, ya que en un principio sólo estaba operativa una cabina.

A este respecto, desde Fitrans se ha dirigido un comunicado al CNTC solicitando que se de traslado de esta problemática a los ministerios españoles de Interior y de Transportes, para que realicen las gestiones oportunas con sus homólogos franceses y no se repita esta situación, más aún en las actuales circunstancias de reducción del tráfico rodado cifrado en un 80-90%, siendo por tanto aún más incomprensible la actuación de las autoridades galas.