Wallenius Wilhelmsen estima, a la vista de la drástica evolución en la extensión de la pandemia del coronavirus a nivel global, que su flota ofrece una capacidad que excede la oferta existente en estos momentos.

En concreto, esta sobrecapacidad se extiende a entre diez y quince de sus buques, con lo que quiere adaptar el servicio y reducir costes en una situación de crisis, al tiempo que garantiza contar con una posición de liquidez ante una posible extensión en el tiempo de las alteraciones que se están viviendo.

Así mismo, Wallenius Wilhelmsen entiende que la actual situación tendrá impacto a largo plazo, con cadenas de suministro internacionales fuertemente golpeadas por el cierre de empresas y accesos fronterizos en cada vez más países.

Sin embargo, la naviera no puede anticipar los efectos de la crisis en un marco de incertidumbre al que pretende adaptarse con medidas de recorte de su capacidad.

Entre ellas se encuentran las de cancelaciones en algunos contratos de fletamento, así como en la parada de algunos otros buques para su puesta a punto y reconstrucción.

La naviera es consciente de que tanto las frecuencias, como los tiempos de tránsito en gran parte de sus servicios se verán afectados.