La multinacional estadounidense Walmart aumentará la presión sobre sus proveedores a través del nuevo programa ‘On Time, In Full’, OTIF, con el que aumentará en 1.000 millones de dólares sus ingresos mediante multas por los retrasos en las entregas o por errores en el empaquetado.

De este modo, además de obtener beneficios, conseguirá mejorar su eficiencia y aumentar la disponibilidad de productos en sus tiendas, potenciando su oferta frente a su principal competidor, Amazon.

La iniciativa coincide con el esfuerzo que está realizando el grupo para reducir su inventario y la reorganización que ha llevado a cabo en sus 4.700 establecimientos de Estados Unidos, que a menudo se veían tan saturados que debían acumular productos en los camiones aparcados en la parte trasera de los almacenes.

Las nuevas reglas, que comenzarán a aplicarse en agosto, exigirán que los proveedores entreguen el 100% mercancías necesarias en el plazo acordado al menos el 75% de las veces. Los artículos que se entreguen tarde o que se pierdan en el plazo de un mes supondrán una multa del 3% de su valor.

Del mismo modo, los envíos que lleguen demasiado pronto a las tiendas también serán penalizados, ya que esta situación contribuye a la acumulación de stock. Para febrero, el grupo quiere que todas sus entregas lleguen completas y a tiempo el 95% de las veces.

Sistemas de gestión del inventario

Estos objetivos son bastante agresivos y para lograr cumplirlos, Walmart apostará por nuevas formas de trabajo, con el fin de que sus clientes estén más satisfechos. En este sentido, aunque los grandes proveedores tienen la capacidad de invertir en modernos sistemas de gestión del inventario para cumplir con lo solicitado, los negocios más pequeños se verán más afectados por estas medidas.

No obstante, la multinacional ha desarrollado un sistema para evaluar las razones por las que una entrega no ha sido satisfactoria para el cliente y solamente multará a los proveedores si son ellos los responsables de lo sucedido.