En los Estados Unidos y en algunos países del norte de Europa, hasta hace bien poco, la profesión de conductor de camión estaba estrechamente vinculada con un modo de vida nómada con cierto atractivo y un aroma a libertad.

Sin embargo, las cosas han cambiado radicalmente y tanto en Europa, como en los Estados Unidos se vive una cada vez más acuciante falta de profesionales que se ve agravada con el progresivo envejecimiento de un colectivo que merma a pasos agigantados.

La patronal IRU y la federación sindical ETF coinciden en que «las condiciones de trabajo del sector contribuyen innegablemente a la falta de atractivo de la profesión de conductor».

Esta afirmación encuentra su ratificación en el hecho de que un 20% de las ofertas de trabajo para conductores de autobús y de camión en todo el Viejo Continente se han quedado sin cubrir por falta de aspirantes durante el pasado 2019.

En esta misma línea, la IRU estima que solo un 3% de los 300.000 aparcamientos para camiones actualmente existentes en la Unión Europea cumplen con requisitos homologables de seguridad, mientras que, al tiempo, se necesitarían otras 100.000 áreas de servicio para que los chóferes puedan hacer sus descansos regulares.

En España, el 74,16% de los demandantes de empleo como conductores asalariados de camión y un 71,22% de los autónomos existentes a finales de 2019 eran mayores de 45 años.

En esta misma línea, un 47,96% del total de contratos suscritos para chóferes asalariados y un 26,44% para autónomos el año pasado han sido también para personas con más de 45 años de edad.