El Ayuntamiento de Madrid ha decidido a finales del pasado mes de diciembre prorrogar un año más la moratoria de la entrada en vigor de la zona de bajas emisiones en toda la capital.
De este modo, las restricciones de tráfico previstas inicialmente no se aplicarán durante este 2026.
Según Fenadismer, esta medida "es única en toda España, ya que ninguna otra ciudad tiene planteada una actuación tan restrictiva hacia el sector del transporte, la cual no responde a ninguna exigencia medioambiental, como lo demuestra el hecho de que en los últimos años la calidad del aire en la ciudad ha mejorado de forma importante".
Profundos efectos
En este mismo sentido, la entidad defiende que "de haber entrado en vigor la nueva zona de bajas emisiones en todo el municipio hubiera provocado la práctica paralización de la mayor parte de las obras públicas y privadas que se están ejecutando en la ciudad, en algunos casos obras emblemáticas para el Ayuntamiento como son el soterramiento de la A-5 (Carretera de Extremadura), la cubrición de la M-30 en el Puente de Ventas, la remodelación del entorno del Bernabeu, así como todos los nuevos desarrollos urbanísticos que se están llevando a cabo en la ciudad, en especial los del Sureste, así como los previstos tanto en Madrid Nuevo Norte como en la Operación Campamento, al impedirse que buena parte de la actual flota de vehículos de transporte de obras pudiera continuar prestando su actividad, sin que existiera alternativa alguna que pueda suplirla".
Ante esta realidad, la patronal hace un "nuevo llamamiento al Ayuntamiento de Madrid para que negocie con el sector una política realista de adaptación del sector del transporte por carretera a las nuevas demandas medioambientales, que permita conjugar las medidas tendentes a la reducción de las emisiones con la prestación continuada de su actividad, por su consideración como actividad esencial para el resto de actividades económicas".
