Uber Eats ha dado su brazo a torcer y anuncia que dejará de trabajar con repartidores autónomos, en cumplimiento de la 'Ley Rider'.
En un comunicado emitido esta semana, la compañía recalca "nuestro compromiso con el cumplimiento de las obligaciones que nos correspondan, así como nuestra intención de poner fin a todos los litigios pendientes y estamos a disposición de repartidores, sindicatos y el Gobierno para garantizar un proceso justo para todos".
Con ello, Uber Eats "reafirma su compromiso con el cumplimiento de la Ley Rider".
Para la empresa, "después de cuatro años en los que hemos acumulado una gran experiencia trabajando con empresas expertas en logística, y con el objetivo de fomentar un modelo sostenible a largo plazo, hemos tomado la decisión de dejar de colaborar con repartidores autónomos".
La compañía afirma que el pasado 2025 más de 7.000 repartidores fueron contratados por alguna de sus flotas colaboradoras.
Convergencia del sector
Por su parte, Just Eat ha indicado que "nos alegra, sin duda, el anuncio de que el resto de plataformas hayan decidido, por fin, seguir nuestros pasos" y concluye que "han pasado casi cinco años desde la ley Rider, y finalmente parece que el sector converge".
Esta plataforma apuesta por "un convenio colectivo sectorial de aplicación estatal, que cubra las singularidades de la industria y que comprometa a todos los actores" del segmento.
El Ministerio de Trabajo se congratula de la decisión de Uber Eats y afirma que "van a aflorar más de 50.000 puestos de trabajo que se van a laboralizar con un impacto por los procesos administrativos de más de 100 millones de euros".
