Con la entrada de la borrasca Ingrid, que traerá precipitaciones en forma de nieve en amplias zonas del noroeste y centro peninsular, se esperan días especialmente complicados para la circulación hasta el domingo 25 de enero. La previsión llevó a la DGT a prohibir el jueves por la noche la circulación a camiones de más de 7,5 toneladas en 30 autovías y carreteras nacionales en más de 3000 kilómetros.
Se abandona, por tanto, la costumbre de realizar embolsamientos de camiones y finalizar los mismos cuando desaparezcan las circunstancias que los motivan. Fenadismer, Fetransa y Feintra hacen hincapié en que esto se ha decidido sin apenas previo aviso, pues desde la publicación de la norma a la entrada en vigor de la prohibición han pasado unas pocas horas.
En su opinión, la decisión supone un reconocimiento implícito de la "incapacidad" de la DGT para garantizar la seguridad y fluidez del tráfico, así como un "desprecio casi absoluto hacia los trabajadores", a los que se condena a pasar el fin de semana tirados en medio de ningún sitio, dado que no han tenido tiempo de poder planificar su viaje y desconocen el tiempo que permanecerán bloqueados.
Mayor previsión y organización
Por su parte, desde la CETM han explicado que aunque comprenden la adopción de restricciones cuando concurren causas meteorológicas objetivas y justificadas, rechazan su implantación sin la previsión necesaria, "trasladando toda la carga de la improvisación" a empresas y conductores. Una medida de este calado, explican, no puede ponerse en marcha sin el margen temporal necesario para que se reorganicen rutas, horarios, cargas y descansos.
"Detrás de cada camión hay una planificación compleja, compromisos contractuales y, sobre todo, una persona", recuerdan en la Confederación, que insiste también en que los conductores se quedarán, en muchos casos sin alternativas reales, sin áreas de estacionamiento suficientes y sin margen de maniobra para cumplir la normativa de tiempos de conducción y descanso.
En el caso caso de Asetra denuncia, además, la falta de sensibilidad hacia unos profesionales que han demostrado sobradamente su experiencia, conocimiento de la red viaria y capacidad para actuar con prudencia ante situaciones climatológicas adversas. Estas restricciones generalizadas, incluso en vías limpias y sin incidencias, provocan en su opinión "el bloqueo innecesario del tráfico de mercancías", dificultan la conciliación familiar de los conductores y afectan a la competitividad del sector.
Igualmente, desde Conetrans se preguntan dónde queda la dignidad de los conductores: "¿Acaso no son personas? ¿es que merecen ser abandonados en medio de la nada mientras arrecia el temporal? ¿es que no tienen derecho a un aseo o a comprar comida? O más aún, ¿es que no pueden llegar a su casa para refugiarse junto a sus familias del frío y la nieve?".
La Confederación exige un mejor trato por parte de la DGT, a la que pide que no obligue a parar siempre a los camiones, "no vaya a ser que un día paremos los camiones cuando se pueda circular y las mercancías dejen de llegar a supermercados, hospitales y farmacias".
Autoprotección administrativa
Precisamente, CETM apunta que en numerosos puntos las nevadas anunciadas no han sido tan intensas como se preveía, y por tanto, las vías se encontraban en condiciones transitables, e incluso en estos momentos, siguen cortadas carreteras que reúnen condiciones suficientes de seguridad sin una justificación técnica real.
Por ello, creen que la actuación responde más a una medida de autoprotección administrativa para evitar responsabilidades, pero insisten en que no se puede “matar moscas a cañonazos” y reclaman a la DGT una mayor previsión de cara a futuras situaciones similares, así como flexibilidad para levantar las restricciones en cuanto las condiciones lo permitan. Igualmente, solicitan que antes de recurrir a restricciones indiscriminadas, se activen todos los medios disponibles para mantener la circulación.
Mientras, desde Fenadismer, Fetransa y Feintra aseguran que esta medida "totalmente injustificada" pone en evidencia una vez más la falta de reconocimiento de las administraciones a la labor del sector, por lo que estarán atentos a la efectividad de la medida. Si al final el resultado son carreteras vacías sin impedimentos al tráfico rodado en muchos de sus tramos, no dudarán en solicitar que se asuman las responsabilidades que se hayan derivado de este daño a empresas y trabajadores.
El Departamento de Mercancías del Comité Nacional del Transporte por Carretera, que ha lamentado una decisión que les ha dejado sin margen de maniobra, cree que esta ha estado más "motivada por cuestiones de imagen y miedo a tener que hacer frente al menor problema en las infraestructuras" que a circunstancias objetivas.
Igualmente, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera considera que es una medida "extrema, simplista, absurda, contraproducente y precipitada" que amenaza con paralizar las cadenas de suministro. "En el norte de Europa se circula con el triple de nieve, y aquí se pasa de no hacer nada a prohibirlo todo, sin matices ni alternativas intermedias", ha explicado Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Astic y miembro del Comité Ejecutivo de Presidencia de IRU.
Asimismo, consideran que la información previa de la DGT ha derivado en medidas de precaución "desmesuradas", que han provocado la pérdida de entre seis y ocho horas de trabajo nocturno crucial para que los camiones pudieran llegar a las plataformas y descargar su mercancía. En su opinión, existen otras alternativas que habrían podido aplicarse, como la "formación de convoyes, priorización de camiones con productos perecederos y aplicación de medidas intermedias que permitan una circulación controlada y segura".
