Las subidas en los costes son uno de los pocos factores que amenazan el interesante desarrollo que tiene el mercado español de construcción de instalaciones logísticas.

La situación, según la Confederación Nacional de la Construcción, es tan grave en el conjunto del sector que el encarecimiento de las materias primas está provocando que un 39,5% de las empresas se hayan visto obligadas a cancelar o paralizar sus obras, según el estudio ‘Impacto de la subida de las materias primas en la construcción’ de la Confederación Nacional de la Construcción.

Así mismo, el encarecimiento de las materias primas amenaza la viabilidad de muchos de estos proyectos, ya que ha incrementado el coste total de las obras, de media, alrededor de un 22,2%.

La situación implica que la cuantía, en muchos casos, supera a la que debe asumir la empresa si decide abandonar el proyecto, puesto que las penalizaciones pueden ser de un 0,02% del contrato o entre 1.000 y 2.000 euros por día natural.

En este contexto, los materiales que más se han encarecido en los últimos tres meses han sido la madera, con una subida de un 125%, la piedra, que se ha disparado un 68%, y el cobre, que se ha incrementado en un 63%.

El análisis indica además que un 75,6% de las compañías que operan en el sector ha sufrido desabastecimientos o retrasos inusuales durante los últimos tres meses en la entrega de materiales imprescindibles como la madera, el acero o el aluminio.

El desabastecimiento de materiales en el transcurso de las obras ha provocado que en más de la mitad de los casos se haya producido un retraso en la ejecución de las unidades de obra sin afectar al plazo, mientras que un 21,8% de las empresas haya optado por la paralización de la obra o un 12,3% se haya retrasado en los plazos de finalización, entre otros.

Escenario al alza

También las estadísticas oficiales refrendan este escenario de incremento de los costes.

En concreto, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana calcula que la construcción no residencial ha visto un mayor incremento de los costes, que el pasado mes de julio era de un 13,73%, con lo que acumulaba en los siete primeros meses de 2021 una subida de un 7,65%, frente al 5,89% del total de la construcción en España.

En cuanto al coste de la mano de obra, se ha incrementado entre enero y julio un 3,94%, mientras que el consumo de materiales en la construcción no residencial ha crecido un 9,65%, con un fuerte ascenso en julio de un 17,62%, con el resultado de un incremento en el total de la construcción en julio de un 11,68%.

Dentro de este ámbito, y por lo que respecta a los materiales más usados en la construcción de inmuebles logísticos, los precios de los áridos se han incrementado en la primera mitad de año un 0,11%.

Por contra, el coste del cemento no presenta variaciones anuales al final de la primera mitad de 2021, aunque que el del hormigón, por el encarecimiento de los áridos sí que lo ha hecho en un 1,36% y el de los prefabricados sube algo menos, un 0,9%.

También los precios del acero se han disparado un 20,1% en el primer semestre de 2021, con una subida más moderada de los productos asfálticos del 2,35% en el acumulado.

De igual modo, los costes de los equipos de climatización y ventilación mantienen subidas muy discretas de un 0,36% en la primera mitad del ejercicio, mientras que, por el contrario, los precios de los aparatos de alumbrado han disminuido un 0,37% en el período.

Aumentan los visados

Sin embargo, este incremento de los costes parece que no está teniendo, al menos en los siete primeros meses de 2021, un impacto reseñable en la ejecución de los desarrollos logísticos.

En este sentido, los registros del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana señalan que entre enero y julio se han gestionado un total de 250 visados de obra para proyectos industriales y logísticos en todo el país y en el mismo período de 2020 se contabilizaban 234 visados, con lo que el incremento anual con respecto a los siete primeros meses de este ejercicio es de un 6,84%.

Tanto es así que el registro se coloca a poca distancia del total anual en 2020 de 390, con lo que es posible alcanzar una cifra similar a la del pasado año, a la espera de que los meses restantes de 2021 confirmen las expectativas de proyectos que existe en el sector, aunque la tendencia el año pasado fue negativa, con un retroceso de un 17,89% con relación a 2019, durante un ejercicio marcado a fuego por el impacto de la pandemia y que en el ámbito de la construcción supuso un parón completo de la actividad durante varias semanas.

De hecho, el pasado mes de febrero se alcanzó el mayor volumen mensual de visados de obra industrial o logística desde enero de 2019, al menos.

Además, en julio el sector ha sumado 43 visados de obra, una cifra ciertamente reseñable, aunque también inferior a los 49 del mismo mes del año pasado.

Las alteraciones que viven los flujos del comercio internacional, las tensiones que vive el mercado de la energía y la presión sobre los costes laborales parece que se mantendrán durante los próximos meses, al menos hasta bien entrado 2022.

Todo este escenario, junto con la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia, aunque la demanda y el consumo dan muestras de solidez, como demuestra la tendencia inflacionista que se ha desatado en los últimos meses, dibuja un panorama de ascensos sostenidos de costes para los próximos meses, que afecta a la rentabilidad de los proyectos logísticos, en un sector que es muy sensible a los cambios en las rentas.

De igual manera, otro factor a tener en cuenta es el impacto de posibles retrasos en las entregas de materiales, o incluso de incumplimientos en los suministros sobre los plazos de entrega de los proyectos, algo de vital importancia para un sector en el que se ha avanzado mucho en los últimos tiempos en agilidad, pese a la aún tediosa burocracia administrativa.

Es posible, que la situación haga que muchos operadores se replanteen los proyectos si se incrementan los plazos de puesta a disposición de los activos, por lo que este incremento de los costes de construcción y sus efectos colaterales de desbastecimientos o retrasos, podría actuar como un elemento desincentivador de una demanda que hasta ahora se muestra sólida, especialmente a la vista del margen de maduración que tiene el comercio electrónico español, precisamente un sector en el que la rapidez y la agilidad son críticas.

Nuevas tecnologías en la construcción

Sin embargo, desde el punto de vista de los actores de la construcción logística, esta situación sigue sin solución de continuidad casi a la pandemia, en la que muchos de ellos ya se vieron obligados a renegociar rentas con sus inquilinos, muy afectados por el impacto que tuvieron los confinamientos y las limitaciones en la movilidad de las personas sobre el consumo en el canal físico.

En consecuencia, la situación implica una nueva vuelta de tuerca sobre la presión que sufren las rentas y obligará a los implicados a buscar alternativas para aquilatar al máximo los costes, intentando no alterar los plazos de puesta a disposición, ya que de ellos depende la actividad de los inquilinos.

Esta situación podría ser un acelerador de la introducción de nuevas tecnologías como la robotización, la impresión 3D o la industrialización de las construcciones.

Se viviría en cierto modo, un proceso paralelo al que ha vivido el propio sector logístico durante la crisis sanitaria, al ver cómo en cuestión de meses se han acelerado de manera radical tendencias que llevaban fraguándose años.

Precisamente un reciente análisis del MIT apunta a que la fabricación robótica y digital en las obras podría revolucionar el sector de la construcción.

La tendencia apunta a la producción de materiales in situ, con el fin de generar un proceso industrial que podría reducir el tiempo de entrega de los materiales, acortar los plazos de ejecución de los proyectos, disminuir los costes de material y potenciar la consistencia en la calidad de los productos.

Lo cierto es que la incertidumbre es máxima en toda la actividad económica. Además, coinciden en el tiempo dificultades que estrangulan las cadenas de suministro internacionales con diversos cuellos de botella, con tensiones inflacionistas que dificultan una recuperación definitiva tras un azaroso 2020.

De igual modo, a la vista de la complejidad del panorama, la colaboración entre todos los actores también se erige como un elemento fundamental para conseguir un equilibrio adecuado entre los diferentes intereses que tiene cada participante, con el fin de llevar a buen puerto cualquier proyecto.