El transporte de mercancías por carretera vive un proceso de degradación que tiene en la escasez de personal una de sus consecuencias más dramáticas.

Las condiciones de trabajo en este sector esencial para la economía y la competitividad de cualquier país han ido empeorando progresivamente, hasta expulsar a los profesionales mejor formados y con más experiencia, que buscan salidas en otros mercados de trabajo menos exigentes.

Ante esta situación, empresas e instituciones intentan reaccionar intentando dignificar la profesión de conductor a través de diferentes iniciativas.

Lo ideal sería contar con un aparcamiento seguro cada cien kilómetros en la red viaria de la Unión Europea para facilitar el trabajo de los conductores profesionales

Una de las más avanzadas es el desarrollo de áreas de carga y descarga, así como zonas de descanso en carretera que permitan a los conductores recuperar fuerzas con dignidad y con seguridad suficiente, tanto para su propia integridad, como para la de sus vehículos y sus cargas.

De hecho, la Unión Europea planea invertir 100 millones de euros para desarrollar una red de áreas de descanso seguras para transportistas.

El sector considera que esa cifra es ridícula, aunque, en paralelo, otros actores privados ya trabajan para mejorar las difíciles condiciones en que desarrollan su labor los conductores profesionales en servicios de larga distancia.

En este contexto, la realidad del sector no pasa desapercibida y se multiplican las iniciativas.

De hecho, todos los desarrollos de instalaciones logísticas de última generación tienen cada vez más en cuenta amplios patios de maniobras y cada vez más parques logísticos cuentan con centros de servicios especialmente orientados para los profesionales del transporte.

Los aparcamientos y las zonas de maniobra son cruciales para que una nave permita una actividad logística ágil e intensa

Con estas iniciativas, se busca responder a un doble reto.

Por un lado, cada vez es más común que coincidan en una misma plataforma vehículos de muy diversas características, desde furgonetas y derivados de turismo para servicios de corto radio, hasta grandes megacamiones y duotráilers para circuitos de larga distancia.

Además, a esta creciente complejidad en la operativa logística se suma el proceso de transformación energética, que obliga a contar con cargadores eléctricos y con facilidades para el abastecimiento de gas. Incluso empiezan a verse las primeras instalaciones de hidrógeno, un combustible que parece llamado a ser el futuro de transporte de larga distancia.

Por otro lado, la escasez de conductores profesionales obliga a cuidar al máximo a un colectivo especialmente castigado por unas duras condiciones de trabajo.

Así pues, los pequeños transportistas europeos demandan aparcamientos seguros para camiones, con financiación adecuada y un estándar que garantice instalaciones similares en toda la Unión Europea.

A su vez, en Galicia, se quiere aprovechar los fondos de recuperación para consturir aparcamientos de camiones ante la falta de espacios de que adolece la región, mientras que, por otro lado, Castilla y León quiere invertir 111 millones de euros en una red de áreas de estacionamiento seguras con fondos europeos a partir de los enclaves CYLOG.

En definitiva, el sector aboga por que haya un estacionamiento seguro para camiones cada 100 kilómetros para evitar los 8.200 millones de euros al año en pérdidas por robos en la carretera, la mayor parte de ellos dentro de los propios camiones y que constituyen un problema no solo para los transportistas, sino para sus clientes y para todos los actores de la cadena de suministro.

Por eso se suceden las iniciativas tanto en el sector público, como en el privado.

Dentro del sector público, los puertos abogan por construir espacios seguros, especialmente aquellos que tienen tránsitos hacia el Reino Unido, como es el caso del puerto de Santander. El enclave cántabro trabaja para contar con un nuevo aparcamiento de semirremolques en Maliaño, que tendrá una superficie de 80.000 m² y un mínimo de 160 plazas.

De igual modo, desde el verano de 2021, el puerto de Almería ya tiene operativa su nueva terminal de tráfico pesado con capacidad para 219 vehículos y 25.000 m² de superficie.

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Además, el puerto de Algeciras ya tiene en obras su segunda terminal para el aparcamiento de camiones y semirremolques que contará con 542 plazas, mientras que la empresa pública guipuzcoana Bidegi invierte 2,9 millones de euros en un aparcamiento de 190 plazas para camiones en la AP-68, a la altura de la localidad de Oyarzun.

A su vez, El Ayuntamiento de Molina de Segura impulsa la ampliación de la Ciudad del Transporte para que alcance una superficie total de 100.000 m² con mejores servicios para los transportistas.

Como parte de la iniciativa privada, los cuatro inmuebles que ha desarrollado Goodman para Amazon en Tarragona, Barcelona y Madrid cuentan con aparcamientos construidos en altura, hasta cinco en Montcada, lo que permite un mayor aprovechamiento del suelo, así como un mayor control de seguridad.

Inditex, por su parte, también ha tenido en cuenta las necesidades de sus transportistas a la hora de ampliar su plataforma de Pla-Za, en la que habilitará un espacio destinado al aparcamiento de camiones para que vehículos y conductores puedan llevar a cabo las labores previas a la carga y descarga de mercancías.

Las necesidades del transporte terrestre también son una prioridad para el desarrollo de Panattoni en Alcira, donde contará con playas de maniobra de 32 metros, en un proyecto pensado para poder combinar actividad cross-dock para mejorar los procesos de última milla.

En cuanto al resto de parcela no edificada se utilizará para el desarrollo de un aparcamiento de 315 plazas que permita agilizar el flujo de vehículos para la asignación y entrega de pedidos, algo que también se ha tenido en cuenta para el proyecto de la compañía en la localidad madrileña de Getafe.