La actividad inmologística en España está conociendo en los últimos meses un fuerte crecimiento espoleado por el auge del e-commerce, tan transversal en su pujanza que está diversificando la demanda en puntos muy variados de la geografía de la península ibérica.

El perfil de las empresas en busca de naves modernas, eficientes y sostenibles es diverso.

En este sentido, la demanda se está notando en los polos industriales tradicionales del país, como son Cataluña, Madrid y el País Vasco, pero también, como destaca Panattoni, en ciudades medianas y pequeñas con tanta fuerza que las administraciones locales han tenido que ponerse rápidamente al día para responder a las exigencias del comercio electrónico.

Desde la llegada de Panattoni a España en marzo de 2020, la compañía siempre  ha tenido en mente que buena parte del impulso propiciado por el e-commerce vendría de ciudades medianas o incluso pequeñas con vocación de hubs, y con espacios bien conectados a infraestructuras de primer nivel como puertos, aeropuertos y autovías.

Los proyectos a riesgo que Panattoni está desarrollando resumen bien este panorama.

Han hecho una apuesta de máximos por Zaragoza, un hub emergente donde, según datos de CBRE, se espera que el 2021 cierre con un aumento de la contratación del 20% respecto a 2020. En la Plataforma Logística de Zaragoza (PlaZa) están desarrollando los proyectos Zaragoza II, con 12.000 m2 de superficie alquilable para un inquilino o varios, y Zaragoza III, con dos edificios de un total de 24.000 m2 de superficie alquilable y especialmente pensados para actividades de cross-docking.

La apuesta de Panattoni es similar en el caso de Valencia, cuyo puerto se ha convertido en una de las principales vías de importación y exportación de mercancías en España. A poca distancia de éste, y en pleno Corredor del Mediterráneo, están desarrollando dos proyectos en Picassent y Alzira.

Igualmente están atendiendo a los polos industriales tradicionales, con un proyecto en Getafe, dentro de la primera corona de la capital, y otro en Castellbisbal, a menos de 20 km del centro de Barcelona, los cuales cuentan con una privilegiada ubicación para operaciones logísticas de última milla.