Geopolítica y logística

La batalla de Trump para controlar el Suministro Global

La agresiva política de los Estados Unidos en lo que considera ‘su hemisferio’ hace pensar que, de un modo u otro, la Administración Trump está intentando garantizarse el suministro de bienes de primera necesidad y productos energéticos. La cuestión es saber por qué.

16/04/2026 a las 20:28 h

El actual esquema de relaciones Estados Unidos-Unión Europea recuerda muy mucho a una escena mítica de la película Algunos Hombres Buenos.

Concretamente a aquella en que Jack Nicholson, en el papel del coronel Jessup, espeta a Tom Cruise, que hace las veces de teniente Kaffee, lo de “no puedes soportar la verdad” tras un acalorado interrogatorio judicial.

Parece ser, así lo cuenta la leyenda, que Nicholson improvisó. De un lado quedaba el exceso que se produce al borde de la legalidad, allá donde nadie llega a vigilar, algo justificado para algunos, repugnante para otros.

Venezuela, Panamá, Canadá y Groenlandia son cuatro patas de una estrategia más amplia de alcance global.

De otro, el rigorismo formal que impone el juego democrático, porque una democracia sin respeto a las normas no es tal cosa

Todo el diálogo de aquella cinta de 1992 gira en torno a los muros que sostienen nuestras sociedades o, como dijo Roosevelt, de “nuestros hijos de perra”, todo ese entremado que se mueve en las sombras, que tanto juego da en películas, series y novelas, y que posiblemente sea tan necesario para mantener el nivel de vida que disfrutan las sociedades occidantales, como difícil de asumir.

En la película, Cruise salía vencedor del juicio. La realidad actual no pinta igual.

La oferta y la demanda

Cuando anunció su nueva política arancelaria, Donald Trump insistió en que los productos importados debían pagar por acceder a su país. Ya entonces tenía muy claro que los Estados Unidos son uno de los principales mercados del planeta, sino el de mayor poder adquisitivo de todo el globo. Y eso tiene mucha importancia

En otras palabras, Estados Unidos tiene la demanda y, ya se sabe: el cliente siempre tiene la razón. 

Además, en este caso el cliente también tiene los resortes (ya sean militares, diplomáticos o económicos) para modificar a su antojo la oferta. Y es curioso, porque hasta ese momento parecía que la hegemonía mundial se debatía en este último ámbito, el de la oferta. 

China, Rusia o la OPEP, por poner tres casos palmarios, llevan intentando controlar la oferta en diferentes mercados desde hace décadas con mayor o menor éxito, según el caso.

DHL Cincinnati
Estados Unidos une a su papel militar uno de los principales mercados del planeta.

Ahora, la Administración Trump parece querer darle la vuelta a la tortilla a esta situación. 

Al poner en valor el mayor mercado del mundo se abre un mundo de posibilidades. El consumidor es lo más importante y el producto es algo que casi se tiene que dar por supuesto. Y, claro, para conseguirlo se puede hacer prácticamente cualquier cosa.

Sobre esto último también ha insistido en alguna ocasión el actual presidente de los Estados Unidos. Quizás sus palabras propicien la burla, pero, Trump ha vinculado su voluntad al bien de su país. La idea es tosca y con un tufo dictatorial característicos, pero es lo que hay y en las relaciones internacionales los hechos consumados están al cabo de la calle. 

Estados Unidos lo tiene claro

Es posible que la lectura de estas líneas sea un tanto tangencial, pero conviene recordar que los enfrentamientos internacionales siempre tienen un fuerte componente económico. Lo tiene, por ejemplo, la invasión de Ucrania y las revueltas de Irán, por poner dos casos.

En este contexto hay cuatro elementos clave a tener en cuenta. Por supuesto que se podría añadir alguno más (nunca se sabe):

- 2019: Durante su primera presidencia, Donald Trump ya anunció que su país debería hacerse con Groenlandia. En 2026 se han redoblado las presiones para controlar esta gigantesca isla que, además de abrir el paso franco al Ártico, también ofrece petróleo, gas y tierras raras, así como superficie cultivable si se mantiene el calentamiento global. La Unión Europea no tiene capacidades para defender este territorio estratégico y jugar la baza de su pertenencia a la OTAN ya no sirve.

- Enero de 2025: El presidente de los Estados Unidos asegura que pretende convertir a Canadá en el estado 51 de la unión. Este país cuenta con ingentes recursos, incluyendo, entre otros, la mayor reserva de agua potable del planeta y sus costas también dan al Ártico.

- Marzo de 2025: Donald Trump afirma que tiene la intención de recuperar el control del canal de Panamá. A partir de entonces se suceden diferentes movimientos empresariales con los que se pretende deshacer lo avanzado por China en la zona. El canal de Panamá fue una obra de ingeniería norteamericana, algo que no debe olvidarse. Su cesión se hizo con condiciones que ahora, según las autoridades estadounidenses, se habrían incumplido.

- Diciembre de 2025: Estados Unidos detiene y saca de su residencia oficial al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por sus supuestos vínculos con el narcotráfico y se hace con el control del petróleo del país, que tiene una de las mayores reservas del planeta.

terminal contenedores puerto los angeles
Los flujos de las cadenas de suministro están cambiando para adaptarse al nuevo papel que intenta jugar Estados Unidos a escala global.

Groenlandia, Canadá, Panamá y Venezuela tienen cosas en común: Están en el área de influencia más cercana a los Estados Unidos, lo que se suele llamar un tanto pomposamente hemisferio occidental, en pasos muy sensibles tanto al sur, como al norte, con un Ártico cada vez más accesible, y, en segundo lugar, son puntos estratégicos clave para garantizar suministros de materias primas, bienes de primera necesidad en especial, y energía al país.

En todas estas cuentas, Estados Unidos otorga a la Unión Europea el papel de amigo gorrón. El de alguien totalmente prescindible. Conviene entender este punto de vista para hacerse a la idea de que Europa está sola y de que tiene que le conviene espabilar cuanto antes, lo que significa ponerse de acuerdo en lo esencial y ponerse a trabajar.

Libertad o seguridad

En términos políticos, suele hablarse del dilema que implica tener que elegir entre la libertad y la seguridad. Parece evidente que la Administración Trump ha tomado una decisión y lo demás, incluyendo la bicentenaria democracia estadounidense, queda en un segundo plano.

No se trata de hacer reproches, sólo de definir lo que parece una realidad palpable.

En cierto modo, Estados Unidos piensa que tener el mercado con mayor poder adquisitivo del mundo le da derecho a intentar controlar la oferta.

La declaración de emergencia nacional para diversas cuestiones así lo atestigua, toda vez que emergencia nacional equivale a garantizar por cualquier medio al alcance el suministro a su población y el negocio a las empresas del país, póngase el orden a estos dos elementos según la preferencia de cada cual.

En definitiva, superada la guerra fría y el escenario de contención que imponía la disuasión nuclear, ahora el enfrentamiento por la hegemonía planetaria no se juega, tal y como podría parecer, en bloques, sino en la lucha por el control de la oferta y de la demanda. 

Especialmente en garantizar el aprovisionamiento para la población, algo indisociable del negocio, por supuesto.

Quizás, quién sabe, el momento que vivimos justo ahora sea el que corresponde a pertrecharse como paso previo a un posible conflicto bélico. En su momento se verá.

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