Hay muchos que dicen que el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos es la señal definitiva del declive del imperio americano, una deriva de su tradición democrática hacia otra cosa que poco tiene que ver.
Sea así o no, lo cierto es que el Gobierno del magnate neoyorquino ha marcado a fuego el devenir de la economía global este pasado 2025 con su pugna por devolver a su país el papel de activo dominador del planeta.
La logística es otra actividad económica más y no se salva de los efectos de muchas de las decisiones tomadas estos meses por la Administración Trump.
La más evidente de ellas tiene que ver con los cambios que se están produciendo en los principales flujos de mercancías del planeta para adaptarse a un nuevo esquema de aranceles.
El multilateralismo que había venido imperando hasta ahora ha saltado hecho añicos. Algunos afirman que el mundo se dirige a un esquema de bloques. Para otros, todo viene de más atrás y obedece a una vuelta del concepto fuerte de Estado como verdadero protagonista de las relaciones internacionales.
Todo ello deja un aroma a fin de ciclo. Se vive, por tantio, un tiempo en el que, como suele decirse, lo nuevo no acaba de nacer; ni lo viejo, de morirse.
Nuevas incertidumbres
Lo único que permanece incólume desde finales de 2019, como una niebla que impide ver, es la incertidumbre, ese maná de zahoríes.
Así pues, a las incertidumbres que había hasta ahora se suman otras impensables hasta hace escasos meses, como el enfrentamiento geoestratégico, económico, incluso de modelo social y político que se vive entre dos aliados hasta ahora inseperables: los Estados Unidos y Europa occidental.
Por otro lado, en los últimos meses también se ha abierto paso la nueva tecnología llamada a cambiarlo todo: la inteligencia artificial.
Nuevas incertidumbres agitan la cadena de suministro, esta vez en forma de seismo geopolítico procedente de los Estados Unidos.
Podría ser así en este caso. La IA parece tener capacidad para impulsar ese cambio de proporción geométrica que de vez en cuando traen las nuevas tecnologías y que en este caso concreto abre la puerta de par en par a un uso más democrático de la informática y expedito para prácticamente cualquier cosa que pueda ocurrírsele a alguien, incluso las peores pesadillas.
América grande de nuevo
A primeros de año, regresó al poder en los Estados Unidos Donald Trump. Bajo el brazo traía un lema, ‘hacer América grande de nuevo’, y una palabra llamada a cambiar profundamente las relaciones económicas globales: aranceles.
Entre amenazas y contradicciones, el Gobierno estadounidense ha ido aplicando gravámenes a la importación de productos bajo la premisa de que hay que pagar para acceder a su mercado, uno de los principales del planeta.
En paralelo, la Administración Trump ha puesto en marcha una agresiva política internacional marcada por un fuerte intervencionismo en su área de influencia, e incluso de abuso con sus tradicionales aliados.
Para adaptarse a esta nueva situación, las cadenas de suministro han vuelto a introducir cambios en los flujos comerciales. Volúmenes y fletes se han ido adaptando en consecuencia a un escenario convulso, hasta arbitrario en cierto modo, y en el que las conexiones entre Asia y los Estados Unidos, dominantes hasta hace escasos meses en el comercio global, han cedido paso a mayores intercambios entre Asia y otros puntos del planeta, principalmente Europa., pero también hacia Iberoamérica, Oriente Medio y África.

Por su parte, los volúmenes de carga aérea a nivel global han vivido un buen año a nivel global, pese a que la recuperación económica no ha sido tan intensa como se esperaba, especialmente en Europa. En España, la red de aeropuertos de Aena ha cerrado 2025 con un nuevo récord y sanos crecimientos de los tráficos de mercancías en las instalaciones de Barajas, El Prat y Zaragoza, las tres principales del país.
Precisamente en este ámbito, el de al carga aérea, también se han ido abriendo a lo largo del año nuevas regulaciones tanto en la Unión Europea, como en los Estados Unidos, para intentar controlar la avalancha de pequeña paquetería de bajo coste procedente de China, principalmente a través del pago de derechos de aduana.
Solidez del canal on-line
Encadenado con lo anterior, el comercio electrónico ha vivido un escenario de recuperación plena en 2025, tanto por volúmenes, como por operaciones y despliegue logístico.
Los datos trimestrales que ofrece la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia constatan la buena salud del segmento en España, mientras que paso a paso se abren hueco las entregas extradomiciliarias, como alternativa a los poco eficientes envíos a domicilio. Las devoluciones siguen siendo uno de los talones de Aquiles del canal on-line y, al tiempo,uno de esos factores que, gestionado de manera eficaz, se convierte en ventaja competitiva.
Además, la incorporación masiva de la inteligencia artificial viene a aportar nuevas funcionalidades y más capacidades de adaptación y personalización, impulsando las tradicionales ventajas de sencillez y disponibilidad que ya tenía el comercio electrónico.
Potentes inversiones logísticas
Por otro lado, 2025 también ha visto importantes inversiones de algunas grandes marcas en sus cadenas de suministro.
Así pues, Inditex ha seguido adelante con su potente plan de inversión logísticas, mientras que Apple, forzada por los acontecimientos, ha decidido sus inversiones en los Estados Unidos para evitar que le afecte la política proteccionista de la Administración Trump y tendrá que dar un giro radical a su cadena de suministro en este nuevo escenario.
De igual manera, también han realizado inversiones logísticas de diversa envergadura el año pasado, Tendam, Mercadona, Gadis o Alimerka. Alcampo ha aplicado recortes en un contexto de cambio en el panorama de la gran distribución hacia modelos de mayor proximidad.
En logística farma, Cofares también ha realizado inversiones en su cadena de suministro, así como Hefame. Este segmento vive un momento especialmente efervescente en un contexto en el que se mezclan la escasez en algunos medicamentos y la llegada de nuevas terapias génicas e inversiones, algo que vehícula las grandes apuestas realiadas por DHL o UPS, entre otros.

Por su parte, las grandes navieras mantienen su apuesta por seguir potenciando su papel como grandes integradores logísticos globales. En este 2025, su foco ha tenido como principal protagonista África, un continente con muchas oportunidades y capacidad de crecimiento.
En España, Maersk se ha convertido con socio mayoritario de Bergé tras cerrar un acuerdo para hacerse con un 51% del capital del operador portuario.
Dos protagonistas nacionales
También en el plano español, ha habido dos grandes protagonistas en cuanto a fusiones y adquisiciones, tanto por número, como por calidad de las compras. Uno de ellos es el fondo Everwood Capital y el otro es Ontime que, además de las compras de Vicarli y de Fuentes Quality Logistics, entre otras, también ha desplegado fuertes inversiones en nuevas instalaciones logísticas en diferentes áreas del país, como Noblejas. Antequera o Zaragoza.
El comercio electrónico ha vuelto a crecer con solidez, confirmando su apuesta por las entregas extradomiciliarias e impulsado por la inteligencia artificial.
También destaca la adquisición de Sending por InPost, que a su vez estudia una oferta de compra, y la venta de Semat al Grupo CAT por DB Cargo.
A nivel nacional, pero esta vez en el plano institucional, 2025 ha sido un año en que muchos municipios parecen haberse puesto las pilas en el ámbito de la distribución urbana de mercancías.
De momento queda mucho por recorrer para que el reparto esté plenamente integrado en la vida y la política de las ciudades, pero Barcelona y Madrid abren camino con proyectos sólidos.