Tendencias en transporte de mercancías por carretera este 2026

Rezar para que la demanda evite que el motor se gripe

Con Europa ante un escenario geopolítico inédito, este 2026 propone un crecimiento leve del transporte, impulsado por el transporte internacional y a la espera de que el consumo se reactive en Alemania si acaban dando resultado las medidas económicas introducidas para controlar la inflación. Los costes seguirán al alza, principalmente los laborales por la escasez de chóferes.

29/04/2026 a las 22:07 h
La escasez de chóferes permitirá incrementar precios, aunque con costes laborales más altos.
La escasez de chóferes permitirá incrementar precios, aunque con costes laborales más altos.

Mal panorama se le está quedando a Europa en un planeta cada vez más fragmentado e incomprensible.

Este Viejo Continente, cuna de la filosofía y de la música sinfónica, sacudido por guerras crueles y finiseculares, componendas dinásticas y cambalaches de terruños, languidece estrujado por unas élites que no saben lo que quieren y unos ciudadanos de a pie desnortados, sin valores, ni brújula que los guíe.

Sin embargo, como dicta la primera ley de Newton, la inercia se mantiene hasta que las amenazas cesen y se haga un indeseable reposo.

Es la vida abriéndose paso podría decirse. El transporte es testigo de esta situación de vacío en la que se espera algo. Quizás sean demasiados años así, pero el caso es que la incertidumbre se mantiene.

Y en este contexto difícil, los pronósticos apuntan a un crecimiento moderado para el transporte de mercancías por carretera europeo este 2026, como fruto de esa inercia que se vive.

Cualquier cambio a mejor en las perspectivas pasa en todo caso por una mejora de la demanda industrial y privada en Alemania, verdadero motor de la Unión Europea.

Y, a estos efectos, conviene preguntarse por cómo de posible es una recuperación de la economía alemana. Los últimos datos van en esa dirección y constatarían, caso de confirmarse, que Alemania está casi de vuelta, que el consumo mejora y que su actividad industrial, sin ser la que fue, acelera claramente

La otra gran incógnita es Francia, con una debilidad política un tanto sui generis que se enmarca en un régimen de república presidencialista y que, por tanto, tiene poco que ver con lo que pasa en España. Tampoco la fuerza de su sociedad civil es comparable a la española, digámoslo todo.

Los datos del Banco Central Europeo apuntan que el continente crecerá un 1,2% este año y que la Unión Europea hará lo propio un 1,4%.

Algo es algo, aunque son cifras modestas y, además, heterogéneas. Mientras Polonia y España siguen actuando como principales locomotoras continentales, el crecimiento de las dos grandes economías de la región, la alemana y la francesa, verán sendos crecimientos en el entorno del 1,5%. Ni tan mal, que diría alguno.

A su vez, es posible que se vaya moderando el alza de la inflación (esperemos que suceda lo mismo en España) y que la tasa de desempleo se recorte. De momento, la última Encuesta de Población Activa asegura que en España ha caído por primera desde hace largos años por debajo del 10%.

El poder de la demanda

En el actual escenario internacional, Europa se está esforzando en conseguir acuerdos comerciales internacionales para contar con alternativas a unos Estados Unidos que han dado un giro radical a su política exterior.

Estos acuerdos no son del agrado de todos, dadas sus implicaciones sobre diversos sectores económicos, desde la agricultura y la ganadería a la automoción o las nuevas tecnologías.

En este atolladero la demanda interna está llamada a jugar un papel fundamental para reactivar la economía. Para aconseguirlo es imprescindiblereactivar el consumo y eso sólo se puede lograr conteneindo la inflación y asegurando el empleo. Losindicadores anteriores señalarían que, como los mandalorianos, este es el camino.

De manera particular, si la demanda es interna, es decir que consume lo que se produce en Europa se habrán conseguido dos objetivos de una tacada: aumentar la demanda y la actividad.

frente camion
El mercado de transporte evoluciona a pasos agigantados. 

En este contexto, para este 2026 se espera que el transporte internacional actúe como impulsor del sector, en un contexto de escasa oferta, de consolidación del sector y fuertes diferencias entre los precios que se manejan en el segmento spot y los de los contratos de larga duración.

Además, el cambio que se está viendo en las dinámicas de la demanda en los últimos años vivirá una nueva etapa este 2026.

El comercio electrónico seguirá ganando terreno, pese a las cortapisas que se han introducido para los envíos de bajo coste. De igual modo, la industria automovilística europea vive una profunda crisis. Este factor, unido al desembarco paulatino de cada vez más marcas asiáticas, provocará cambios en los flujos de vehículos terminados y de piezas.

Por otro lado, el sector farma vive un momento de fuerte crecimiento, impulsado por las nuevas terapias génicas y los tratamientos personalizados, lo que, a su vez, se refleja en sus necesidades de transporte.

Por último, el actual escenario geopolítico impulsa las inversiones en seguridad y defensa, generando nuevas oportunidades para esta actividad.

Costes: cara y cruz

La ecuación no es sencilla porque los costes no darán tregua en el actual escenario. Tan sólo podrían hacerlo de manera parcial.

En este sentido, los mercados apuntan que el precio de los combustibles estará contenido en los próximos meses. Sin embargo, el alto grado de incertidumbre en Oriente Medio puede cambiarlo todo.

A su vez, el transporte sigue sometido a un doble proceso de transformación tecnológica y de cambio de modelo energético que, con sus idas y venidas, no tiene marcha atrás, dada la necesidad que tiene el continente de procurarse cierta autonomía energética, algo que sólo puede conseguirse mediante un uso más intensivo y racional de las renovables.

El transporte sigue adelante en su cambio de modelo energético y con la digitalización, con la llegada del documento electrónico de control como principal hito en este ámbito este 2026.

En el ámbito tecnológico, la digitalización es un proceso imparable que, además, vivirá en el caso español un hito este 2026 con la llegada del documento electrónico de control.

El sector espera este paso desde hace largos años, pero aún hay que ver cómo se gestiona este cambio que no sólo es tecnológico, sino que tiene profundas implicaciones culturales en una actividad con profesionales envejecidos y dominada por pequeñas y medias empresas a las que cualquier cambio supone todo un reto.

Escasez de conductores

Por otro lado, otro de los más graves problemas, quzás el mayor, el de la escasez de conductores seguirá siendo una rémora que impedirá una mayor disponibilidad de camiones y, consecuentemente, un mayor desarrollo de la oferta.

 Por contra, la escasez de chóferes permitirá incrementar precios, aunque con costes laborales más altos para las propias empresas de transporte también.

Lejos de mejorar, pese a los parches que se ponen con acuerdos con terceros países, la situación va a ir a peor. Y es que el propio sector no ha entendido la verdadera raíz del problema y que radica en el envejecimiento global de la población.

Con cada vez menos trabajadores disponibles, no se trata de ofrecer mejores condiciones de trabajo que otra empresa de transporte. La cosa va más allá. El transporte compite por trabajadores con otras actividades más visibles, que ofrecen mejores condiciones sociales y retributivas que son las que se llevan a los mejores profesionales. No se trata sólo de parchear. Se necesita una estrategia integral que hoy por hoy ni existe ni se espera. No hay más ciego que el que no quiere ver.

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