Antes de nada, para poder poner en valor lo conseguido, deberíamos echar la vista atrás. Son muchos los años durante los que las organizaciones que conforman el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC)  se han visto en cierto modo ninguneadas por los diferentes ministros con los que hemos tratado de adecuar las normativas que son de aplicación a un sector distorsionado por múltiples factores, como la atomización, pero en especial por la desigualdad a la hora de la negociación de las condiciones de contratación.

Nuestra actividad fue considerada durante la pandemia como esencial; pero la realidad ha demostrado que somos imprescindibles, entre otras cosas gracias a la predisposición de los profesionales que conforman las empresas y este importante aspecto ha de marcar las relaciones con nuestro sector desde ya.

Quiero remarcar, la unidad del CNTC. Esto no quita que puedan existir diferencias de criterio a la hora de abordar los diferentes temas por parte de las distintas asociaciones que la conforman. Sin embargo, el mensaje ha sido único, de ahí la fuerza que esto aporta en una negociación.

Esa historia, más llena de más sombras que luces en los últimos años, ha tenido un punto de inflexión tras el acuerdo trascendental que se produjo el pasado 17 de diciembre de 2021 entre el MITMA y el CNTC. Acuerdo tramitado por vía de urgencia con la publicación del RD 3/2022 en el mes de marzo lo que nos permiten poner en valor aspectos de especial relevancia para el sector.

A los puntos recogidos en ese Real Decreto Ley, hemos de sumar otros compromisos básicamente económicos alcanzados a finales de marzo, en gran medida como consecuencia de la grave situación económica que atraviesa el sector tras los años de pandemia, de trabajar por debajo de costes y muy especialmente por el incremento brutal del coste de los combustibles.

Nuestra actividad fue considerada durante la pandemia como esencial; pero la realidad ha demostrado que somos imprescindibles”

Pese a la importancia de los acuerdos, en este momento de especial incertidumbre no nos podemos permitir bajar la guardia ni relajarnos de modo que junto con el MITMA debemos desarrollar tanto esos acuerdos, como otros puntos que a lo largo de muchos años el sector ha reclamado y que no vamos a olvidar poner encima de la mesa con el fin de poner en valor el sector.

El transportista, como cualquier otra actividad empresarial debe percibir la compensación correspondiente para cubrir sus costes, con independencia de su margen de beneficio.

Y es por ello, que no me quiero olvidar de los cargadores, con los que nos sentaremos en la línea en la que siendo lícito que cada uno defienda sus intereses, no es menos cierto que nos necesitamos todos y que también deben ser protagonistas a la hora de poner en valor el transporte.