La economía circular ha dejado de ser una aspiración exclusivamente medioambiental para convertirse en una prioridad estratégica para la industria. Sin embargo, escalar modelos circulares no solamente requieren recuperar materiales, sino también gestionar activos, operaciones y cadenas de suministro complejas con total visibilidad y trazabilidad.
IFS, especialista en software e inteligencia artificial industrial, está ayudando a organizaciones como Volvo Group a gestionar sus procesos de refabricación y recuperar, en su caso, alrededor de 900.000 componentes al año. Gracias a este modelo, la compañía devuelve al mercado motores, transmisiones y otros elementos industriales reacondicionados con las mismas garantías de rendimiento que una pieza nueva.
Cada pieza debe ser localizada, recogida, inspeccionada, clasificada, reacondicionada y trazada a lo largo de toda la cadena de valor, por lo que sin información precisa sobre el estado de los activos y sin visibilidad sobre las operaciones, resultaría extremadamente difícil escalar este tipo de iniciativas.
Mayor visibilidad y mejor coordinación
Para abordar este desafío, el grupo utiliza IFS Cloud como plataforma de gestión de activos, operaciones y procesos de refabricación. La solución proporciona visibilidad en tiempo real sobre cada componente, facilita la coordinación de toda la actividad operativa y garantiza la trazabilidad necesaria para optimizar los recursos y maximizar el valor recuperado.
La capacidad de conectar activos, personas, procesos y datos en una única plataforma permite a las organizaciones industriales gestionar de forma más eficiente ciclos de vida cada vez más complejos y avanzar hacia modelos de negocio más sostenibles.
Además, los resultados demuestran que la circularidad puede generar beneficios que van mucho más allá del ámbito medioambiental. En determinados componentes, como los motores industriales, Volvo consigue recuperar aproximadamente el 60% del peso original del producto mediante procesos de refabricación, lo que se traduce en una reducción significativa del consumo de materias primas, menores emisiones de CO₂ y una disminución de la dependencia de nuevos recursos.
Al mismo tiempo, la reutilización de componentes ayuda a reducir costes operativos, prolongar la vida útil de los activos y minimizar la exposición a posibles interrupciones en el suministro de materiales o piezas críticas.