Los elevados precios del combustible en todo el mundo están ejerciendo una presión renovada sobre los operadores de flotas, que pueden reducir gran parte de ese impacto introduciendo pequeñas mejoras para mejorar la eficiencia en el consumo y reducir los costes operativos.
Desde Webfleet, consideran que la información basada en datos se puede utilizar para reducir el consumo de combustible mediante una mejor conducta al volante, la planificación de rutas y una gestión más proactiva del rendimiento de los vehículos y los neumáticos, incluyendo la presión de los neumáticos y el ralentí. Muchas flotas aún tienen margen para reducir el consumo de combustible en sus operaciones diarias.
"Los precios del combustible están fuera del control de una flota, pero la eficiencia en el consumo no", ha explicado Jan-Maarten de Vries, presidente de Soluciones de Gestión de Flotas en Bridgestone, que asegura que las flotas que mejor se adaptan a los periodos de volatilidad suelen ser aquellas que entienden dónde se está desperdiciando combustible y toman medidas para mejorar el rendimiento.
Casos reales
Por ejemplo, tras utilizar Webfleet para mejorar los estándares de conducción, Sanctuary Maintenance ha logrado recucir el consumo de combustible en un 25% en dos meses. Al usar datos para mostrar la relación entre el estilo de conducción y el consumo de combustible, este proveedor de servicios y mantenimiento de edificios ha logrado concienciar a los conductores sobre cómo su comportamiento diario afecta a los costes.
Por su parte, Covirán ha ahorrado más de 159.000 litros de diésel en un año al mejorar el comportamiento al volante de sus conductores e implementar una navegación profesional, lo que les ha permitido tomar rutas más eficientes y ha favorecido una conducción más uniforme en las entregas diarias.
Mientras, para la empresa de ingeniería y servicios públicos WGM, reducir el tiempo de ralentí era una prioridad. Tras utilizar OptiDrive 360 durante 12 meses, lo ha reducido en tres minutos por vehículo al día, corrigiendo asimismo otros comportamientos de conducción ineficientes, lo que ha llevado a una reducción total del 22% en el consumo de combustible.
El ralentí excesivo, las rutas mal planificadas y una conducción irregular pueden aumentar el consumo de combustible, según Webfleet, especialmente en operaciones urbanas y con múltiples paradas. Estas ineficiencias suelen tener un impacto mucho mayor y más constante en los resultados de una flota que las fluctuaciones en los precios del combustible.
Por ello, con una mejor visibilidad, los gestores de flotas detectan las ineficiencias con antelación y pueden actuar antes de que los costes se disparen.