Los centros de datos en Oriente Medio se han convertido en un objetivo de los ataques de Irán en respuesta a las hostilidades iniciadas por los Estados Unidos e Israel.
Concretamente, en los últimos días, centros de datos de Amazon y Oracle en los países del golfo Pérsico han sido atacadas por drones iraníes.
Riesgo de ataques a mayor escala
Pese a que los centros de datos tienen la consideración de infraestructuras críticas con seguridad reforzada no puede descartarse ataques a mayor escala, con misiles o bombas, que podrían comprometer efectivamente su funcionamiento si el conflicto se enquista sin una solución a medio plazo.
De hecho, el presidente de Microsoft ya ha declarado públicamente que hay que revisar las condiciones de seguridad de los centros de datos en todo el planeta como consecuencia de la guerra de Irán.
En particular, el máximo directivo de la titular del sistema operativo Windows reclama un nuevo marco jurídico internacional para instalaciones civiles en conflictos armados que incluya a los centros de datos, instalaciones cruciales para diversos servicios como la navegación por internet, almacenamiento en la nube o inteligencia artificial, entre otros.
Repensar localizaciones
A más largo plazo, la guerra de Irán también podría hacer que se reconfigurara el mapa del reparto de estas instalaciones en el planeta, para primar localizaciones sin riesgos geopolíticos.
En este sentido, países con un marco político estable y una posición geoestratégica estable como España podrían verse beneficados como destino preferente para la instalación de centros de datos, aprovechando, además, los menores costes de operación, especialmente los enegéticos, y de construcción.
Ello obligaría, llegado el caso, a impulsar un refuerzo de la red eléctrica, algo imprescindible ya en el actual contexto, especialmente tras el apagón de hace un año.