La contratación de superficie logística en Europa ha comenzado 2026 con signos de fortaleza, aunque con una evolución desigual entre mercados y en un contexto todavía condicionado por la incertidumbre geopolítica y energética. Según datos de JLL Research, el 69% de los mercados europeos analizados ha registrado incrementos interanuales de absorción logística durante el primer trimestre del ejercicio.
En términos agregados, la absorción total del primer trimestre se ha situado un 9% por encima de los niveles del mismo periodo de 2025 y supera en un 16% la media prepandemia de los últimos cinco años. Sin embargo, el volumen sigue un 12% por debajo de la media registrada en los primeros trimestres del último lustro, reflejando una recuperación todavía cautelosa.
Entre los países con mejor comportamiento destaca Eslovaquia, con un crecimiento interanual del 231%, seguida de Hungría, con un 138%, y Suecia, con un 88%. También presentan una evolución positiva Italia, Países Bajos y España, que incrementa su absorción un 32% respecto al primer trimestre de 2025. Reino Unido y Polonia muestran avances más moderados, mientras Alemania apenas crece un 2%.
España se sitúa entre los mercados con mejor evolución, mientras Bélgica y Francia registran fuertes retrocesos.
Por el contrario, algunos mercados relevantes continúan acusando el enfriamiento de la demanda. Bélgica y Francia registran las mayores caídas de actividad, con descensos del 74% y del 65%, respectivamente. También presentan retrocesos Rumanía y República Checa.
El informe identifica como principales motores del mercado la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el auge de las energías renovables y del almacenamiento en baterías, el impulso del sector de defensa y el crecimiento continuado del comercio electrónico, especialmente vinculado a plataformas asiáticas y redes sociales.
No obstante, el mercado sigue expuesto a diversos factores de riesgo. Entre ellos destacan las tensiones geopolíticas, el aumento de los costes energéticos y del petróleo, así como la escasez de oferta logística moderna y las limitaciones de capacidad en la red eléctrica, elementos que continúan condicionando las decisiones de ocupación y desarrollo en distintos mercados europeos.