La transformación de la industria española está teniendo un impacto directo sobre el mercado inmobiliario, según JLL.
La consultora asegura contratación de espacios logísticos vinculados a actividades industriales ha experimentado un fuerte crecimiento durante los últimos años y, entre 2021 y el primer semestre de 2026.
En concreto, a mediados de este año se ha situado de media un 141% por encima de los niveles registrados antes de la pandemia.
Además, los datos más recientes de la compañía confirman que el impulso se mantiene en 2026.
Así pues, durante el primer semestre del año, la contratación de activos inmobiliarios destinados a producción industrial alcanzó los 290.573 m2, superando ya en un 8% el volumen registrado en todo 2025, cuando se contrataron 268.862 m2.
Cerca de los máximos históricos
Además, según JLL, la cifra se sitúa prácticamente en línea con los 289.810 m2 de 2024 y se acerca al máximo de la serie, los 329.358 m2 alcanzados en 2022.
JLL argumenta que sta evolución se produce en un contexto de cambio de la estructura industrial, con sectores emergentes y resilientes ganando peso y generando nuevas necesidades de espacio que están favoreciendo el desarrollo de ámbitos como las energías verdes, las nuevas tecnologías, la industria farmacéutica, la inteligencia artificial y, más recientemente, los sectores aeroespacial y de defensa.
Crecimiento concentrado en ciertos segmentos
Sin embargo, estel crecimiento no se está produciendo de manera homogénea. Mientras los segmentos vinculados a nuevas tecnologías, energía, farmacia, inteligencia artificial, aeroespacial y defensa ganan protagonismo, sectores industriales tradicionales como automoción, química, metalurgia y acero continúan sometidos a presión como consecuencia de la evolución de los patrones de demanda y del aumento de la competencia global.
La consultora concluye que esta transición está configurando un nuevo mapa de demanda inmobiliaria industrial en España, en el que el crecimiento de actividades emergentes convive con el proceso de adaptación de industrias consolidadas.
De manera particular, esta evolución apunta así hacia un mercado en el que las necesidades inmobiliarias estarán cada vez más condicionadas por los cambios en la estructura productiva y por el desarrollo de sectores considerados estratégicos.