La ubicación de los activos logísticos, clave para evitar interrupciones en la cadena de suministro

El sector inmologístico está dejando atrás un modelo centrado solo en la eficiencia para pasar a otro que prioriza la creación de valor a largo plazo.

23/06/2026 a las 13:47 h
Pablo Fernandez, responsable de Leasing de Industrial & Logistic de JLL España.
Pablo Fernandez, responsable de Leasing de Industrial & Logistic de JLL España. Foto: JLL
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En el marco del foro CSCMP EDGE Europe 2026 celebrado en Madrid, JLL ha abordado los principales retos del sector inmologístico, destacando a la infraestructura física y la ubicación estratégica como los dos aspectos críticos para evitar interrupciones en la cadena de suministro.

Además, el sector está dejando atrás un modelo centrado solo en la eficiencia para pasar a otro que prioriza la creación de valor a largo plazo. Según datos de Naciones Unidas, casi el 70% de la población mundial residirá en núcleos urbanos en 2050, lo que garantiza una demanda sostenida de activos inmobiliarios en los que vivir, trabajar y consumir en las grandes ciudades.

Para la cadena de suministro, esto se traduce en la necesidad de optimizar la logística de última milla, pues el auge del comercio electrónico exige entregas en menos de 24 horas en los principales mercados urbanos. Esta exigencia redefine el valor de los activos industriales y logísticos, haciendo que las propiedades bien ubicadas ganen una ventaja competitiva.

Según los datos de JLL, existe un potencial de mercado de 2,2 billones de dólares en este tipo de activos bien posicionados y capaces de adaptarse a los cambios que la inteligencia artificial y otras tecnologías están provocando en las cadenas de suministro. La adopción de nuevas tecnologías avanza a un ritmo tres veces más rápido que en la década anterior, pero los fundamentales del sector inmologístico siguen siendo la ubicación, la disponibilidad de energía y las relaciones personales con clientes y socios.

Por lo tanto, las empresas que triunfen no serán las que solo busquen ganar eficiencia a través de la tecnología, sino las que sepan usarla para sacar más partido a sus instalaciones físicas. En este sentido, se prevé una convivencia de los grandes almacenes big box en las afueras de las ciudades con más almacenes pequeños dentro de las propias ciudades.

Reducir la dependencia de las grandes instalaciones periféricas es especialmente importante en ciudades con redes logísticas complejas. Por ejemplo, optimizar la red de última milla de Madrid implica gestionar más de 30.000 puntos de reparto, una cifra tan elevada que supera lo que pueden calcular los ordenadores convencionales y abre la puerta a la computación cuántica.

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