Aristóteles sentenció que el ser humano es un animal político. Sin embargo, la política a veces actúa como una sustancia densa y oleaginosa que lo impregna todo, dejando un rastro pegajoso en todo lo que roza, incluso en el aire que se respira.
Semanas antes de la convocatoria de las Elecciones Generales del próximo 29-N se han venido articulando diversas medidas relacionadas con el voto exterior cuyo análisis sobre el reparto de la representatividad corresponde a otro lugar.
El voto por correo, cuestionado
Precisamente esta circunstancia coloca en el ojo del huracán a Correos, operador postal público encargado de tramitar el voto por correo y el ejercido fuera de las fronteras españolas.
Así mismo, tampoco ayuda mucho (quizás sea lo contrario: aún empeora más la situación), la tendencia de los políticos españoles a colonizar instituciones con personas afines para ocupar puestos que, sin embargo, requieren de experoencia y conocimiento de un sector.
Es el caso, por ejemplo, de Correos, dirigida desde hace décadas por cargos afines al Gobierno de turno.
Comisiones Obreras, en defensa de la neutralidad de Correos
En este contexto, Comisiones Obreras, sindicato más representativo entre la plantilla de Correos, ha reaccionado expresando su "más absoluto y tajante rechazo a las declaraciones realizadas por responsables del PP y de VOX cuestionando el voto por correo y sembrando dudas infundadas sobre la limpieza y las garantías del próximo proceso electoral".
La central sindical afirma con razón que "Correos y sus profesionales han garantizado el ejercicio del voto por correo con neutralidad, profesionalidad y rigor, sin que exista una sola mancha sobre la actuación de la compañía pública o de sus trabajadores/as que permita sostener semejantes insinuaciones".
Al mismo tiempo que plantea estas cuestiones razonables, esta central sindical convoca, junto con UGT y otras organizaciones, una huelga general el próximo 11 de noviembre que muchos califican también como política.
El PP no confía en los directivos de Correos
A su vez, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, ha afirmado este miércoles, 7 de octubre, que tiene la intención de proponer diversas medidas a la Junta Electoral Central para reforzar las garantías del voto por correo tras asegurar que confía plenamente "en los trabajadores de Correos, en sus empleados públicos, pero no en sus directivos", en referencia a la dirección que comanda Pedro Saura, político socialista de larga trayectoria.
Se da la casualidad de que él mismo fue el máximo responsable del operador postal público de 2000 a 2003. Puede colegirse, po lo tanto, que conoce el paño. Tanto para lo bueno, como, es de suponer, también para lo malo.
Independientemente de la lícita postura de cada cual, todo este panorama ejemplifica a la perfección el principal problema de Correos: el de tener una posición especialmente estratégica sin tener la independencia que le hubiera permitido evolucionar en la línea que han seguido otros grandes operadores postales europeos convertidos en integradores logísticos. Lástima.