Comisiones Obreras asegura esta semana que Correos ha hecho oficial la paralización del nuevo modelo de distribución para la última milla y de sus casi ochenta pruebas piloto en todo el país.
El sindicato asegura que "puso pie en pared, se negó a participar en algo cocinado por Correos de antemano y amenazó con movilizar".
Según su criterio, "no está demostrado que el sistema actual no funcione, el nuevo se quiere aplicar por ajuste de empleo y costes".
Además, la central sindical valora que "Correos ha entendido o que un cambio de esta dimensión no se puede aplicar sin consenso, a las bravas, y abre una negociación para discutir la mejora del sistema actual", por lo que "expresa su voluntad de abordar la negociación, sin dogmatismo y con propuestas".
Comisiones Obreras tiene un plan
A este respecto, el sindicato asegura tener una alternativa al modelo inicial del operador postal y propone un análisis del volumen de actividad y el dimensionamiento de la plantilla necesaria, un estudio del absentismo, analizado las causas sin criminalizar a plantilla, un protocolo de contingencias con cobertura de ausencias y refuerzos, una oferta de empleo para cubrir todas las vacantes estructurales, la creación de la figura del suplente, la racionalización / limitación de las colindancias frente a la flexibilidad total, un plan de incentivos de entre 100 y 150 euros al mes y la omplementación de las 35 horas.
Mientras se devana la madeja, Correos sigue sin hacer frente al inexorable declive del sector postal tradicional y sin abordar con claridad un imprescindible cambio de modelo de negocio que le permita adaptarse a un nuevo marco y competir a nivel europeo, abordado con decisión sus fuertes implicaciones sociales, laborales, económicas y de gestión, tal y como han hecho otros operadores postales europeos.