La entrada en vigor de la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible obligará, desde el 5 de diciembre, a las empresas con más de 200 trabajadores por centro de trabajo, o 100 por turno, a contar con un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo, lo que abre un nuevo escenario para la gestión de la movilidad corporativa y de las flotas empresariales, pues el incumplimiento de la norma puede conllevar sanciones administrativas y económicas.
Para adaptarse al nuevo marco, las empresas deberán partir de un diagnóstico de movilidad de sus empleados, definir medidas correctoras que fomenten modelos más sostenibles, fijar indicadores de seguimiento y realizar una evaluación bianual de los resultados del plan. Según Jhasa, bróker español independiente de seguros y reaseguros, la nueva normativa no debe entenderse solo como una exigencia legal, sino como una oportunidad para que las empresas modernicen su modelo de movilidad, reduzcan riesgos y ganen eficiencia.
Además, las nuevas obligaciones tendrán un impacto directo en la gestión de las flotas, al impulsar una mayor digitalización del control de vehículos, reforzar la prevención y favorecer modelos de movilidad más eficientes y sostenibles. Es importante contar con sistemas de control de flotas que permitan generar reportes en tiempo real, mejorar el seguimiento operativo y reforzar el control de los mantenimientos periódicos, reduciendo incidencias y asistencias por avería.
Por tanto, una gestión adecuada de la flota, apoyada en herramientas de control de la conducción, seguimiento de la siniestralidad, monitorización del estado del vehículo y sistemas de análisis en tiempo real, combinado con un refuerzo de la ciberseguridad en los vehículos conectados. será clave para reducir riesgos, optimizar el mantenimiento y mejorar la eficiencia operativa.