El ministro de Trabajo y Solidaridades de Francia, Jean-Pierre Farandou, ha visitado el almacén logístico de Fnac España en Rivas-Vaciamadrid, tras reunirse con la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
El objetivo era conocer de cerca el protocolo que la compañía aplica en sus centros de trabajo durante los episodios de calor extremo, después de que Francia sufriera uno de los episodios de calor más graves de su historia reciente, con un exceso de mortalidad de alrededor de 1.000 personas.
Desde entonces, el Gobierno francés quiere entender cómo las empresas españolas mantienen su actividad durante las olas de calor sin poner en riesgo a sus trabajadores, revisando tanto el marco legal español, como ejemplos concretos de empresas con mucho personal en almacenes y centros logísticos.
El ministro estuvo acompañado por Kareen Rispal, embajadora de Francia en España; Nathalie Coggia, diputada de la Asamblea Nacional francesa; y María Nieves González García, directora general de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social del Gobierno, junto a representantes sindicales y agentes sociales. Por parte de Fnac España, recibió al grupo el director general, Domingo Guillén, junto a varios miembros del equipo directivo, para explicarles el protocolo paso a paso.
¿Cuál es el protocolo a seguir?
La premisa es proteger la salud de los empleados por encima de cualquier otra consideración. Además, los protocolos no se imponen, se comparten desde el principio y se validan junto con los trabajadores y sus representantes legales.
Desde Fnac, también insisten en la importancia de medir la temperatura por zonas del almacén, lo que permite ajustar las medidas según las condiciones reales de cada espacio, en lugar de aplicar una respuesta genérica para todo el centro.
Cuando la situación lo requiere, la actuación es progresiva. Primero, se adaptan las tareas y se reubica al personal, y solo si el calor sigue siendo un riesgo se llega a restringir el acceso a determinadas zonas. Todo el proceso está respaldado por un liderazgo visible, los empleados saben en cada momento quién puede activar el protocolo, y por una comunicación rápida y directa con toda la plantilla.
Entre las medidas más concretas que aplica la compañía, destaca el refuerzo de la hidratación, facilitando agua a los empleados y comunicando pautas claras de actuación. También se adapta la uniformidad, permitiendo sustituir el chaleco por el badge y el lanyard como elemento identificativo.
En las zonas donde resulta necesario se incorporan ventiladores y sistemas evaporativos, y se reorganiza el trabajo para reducir el esfuerzo físico, limitar la exposición al calor y aumentar los descansos. Las áreas más afectadas se acotan, permitiendo solo el tránsito puntual y sin esfuerzo, y en los casos más extremos, cuando la temperatura supera los 30°C, se restringe directamente el acceso a esas zonas.