Spanish Shippers' Council-Transprime ha elaborado esta semana un nuevo análisis de inteligencia estratégica que aborda el conflicto bélico desatado en Oriente Medio este pasado fin de semana.
De igual modo, este documento se centra en el impacto estructural que tienen las hostilidades bélicas en la cadena de suministro global.
Entre otros aspectos, el análisis radiografía el cambio de paradigma geopolítico y la transición hacia un nuevo entorno logístico dominado por el riesgo y la presión simultánea sobre Ormuz, Bab al-Mandeb y Suez y sus efectos en red.
De igual modo, también es objeto de este análisis el impacto energético, especialmente el comportamiento del diésel como amplificador de la inestabilidad, la consolidación de nuevos recargos en el transporte marítimo y la reorganización de rutas, así como la pérdida de eficiencia operativa, la reducción de visibilidad y el efecto dominó sobre el transporte terrestre, aéreo e intermodal.
Alteración sistémica con implicaciones en flujos logísticos globales
Para Spanish Shippers' Council-Transprime, la guerra en Irán no constituye una mera "disrupción regional, sino una alteración sistémica con implicaciones globales para los flujos logísticos".
El documento indica que "nos encontramos ante un cambio de paradigma en la lógica geopolítica global: la guerra deja de ser el fracaso de la diplomacia para convertirse, en muchos casos, en el mecanismo previo a la negociación".
En esta misma línea, Spanish Shippers' Council-Transprime argumenta que "este giro tiene implicaciones profundas para el comercio internacional. Las cadenas de suministro globales, ya tensionadas por años de disrupciones acumuladas, entran en una nueva fase caracterizada por la incertidumbre estructural, donde la seguridad de las rutas pasa a ser tan relevante como su eficiencia".
Para la entidad, "en este contexto, el transporte deja de operar en un entorno de optimización para pasar a hacerlo en un entorno de riesgo".
Por lo que respecta a la situación actual, Spanish Shippers' Council-Transprime concluye que "a diferencia de lo ocurrido en 2020, cuando la escasez venía provocada por un pico de demanda, el escenario actual combina menor capacidad efectiva con una demanda debilitada".
En consecuencia, la presión simultánea sobre tres corredores estratégicos (Ormuz, Bab-El-Mandeb y Suez) "está obligando a uan reorganización completa de las rutas marítimas globales. Como consecuencia, otros puntos logísticos también comienzan a tensionarse, generando un efecto dominó en toda la red de transporte internacional".