Este pasado fin de semana, la cápsula Orión devolvía a tierra a los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA tras haberse alejado de la Tierra más allá de lo que nadie ha hecho jamás.
Para el común de los mortales puede parecer algo insignificante comparado con los míticos programas Apolo o con los primeros pasos de las naves Soyuz, pero, sin embargo, Artemis II ha supuesto un logro crucial para la exploración espacial, para que los seres humanos vuelvan a las inmediaciones de la Luna y para recomponer el prestigio de la agencia norteamericana del espacio.
Este artefacto y sus cuatro tripulantes se han alejado del planeta unos 370.000 kilómetros, 7.400 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna.
Detrás de este proyecto, que comprende cuatro misiones en su conjunto, hay mucha ciencia, mucha ingeniería. También mucha previsión y, sobre todo, mucha logística.
De le logística sólo se habla cuando algo falla. No ha sido el caso de la misión Artemis II.
En el viaje de Artemis II han funcionado a la perfección el diseño del equipo y la dotación de suministros críticos de soporte al viaje, la coordinación de la miríada de proveedores internacionales que han participado en el montaje del complejo rompecabezas de la nave, el transporte de todos estos componentes hasta cabo Cañaveral, lugar de su lanzamiento, su ensamblaje y todo su funcionamiento sin problemas durante la trayectoria de ida y vuelta hasta la órbita lunar.
Módulo de servicio: Garantizar el suministro
La Nasa ha utilizado un numeroso grupo de proveedores para fabricar diferentes partes de la nave Orión y el cohete de la Artemis II. Mención especial merecen la cápsula donde ha viajado la tripulación, que la ha denominado Integrity, y el módulo de servicio, auténtico corazón de la nave que proporciona propulsión, energía, agua, oxígeno y nitrógeno, además de mantener la nave espacial a la temperatura adecuada y en su curso.
El módulo de servicio se instala debajo del módulo de la tripulación, unido mediante el adaptador del módulo de la tripulación, que conecta los sistemas entre los dos módulos. Juntos, forman la nave espacial Orión.
Airbus ha construido este componente esencial de la nave Orión, a petición de la Agencia Espacial Europea.
El módulo de servicio de la nave Orión tiene forma cilíndrica y mide unos cuatro metros de diámetro y altura. En el momento del lanzamiento, pesa un total de algo más de 13 toneladas, lo que supone aproximadamente tres quintas partes de la masa total de la nave Orión. Sus 8,6 toneladas de combustible alimentan el motor principal, con ocho propulsores auxiliares y 24 propulsores más pequeños.
En su fabricación se han utilizado más de 20.000 piezas y componentes, desde equipos eléctricos hasta motores, paneles solares, depósitos de combustible y suministros de soporte vital, incluyendo unos 12 kilómetros de cables.
Al final de la misión, el módulo de servicio se ha desintegrado en la atmósfera terrestre.
Transporte y ensamblaje de la nave
La Nasa llevaba sin construir un conjunto de nave y cohete de este tamaño desde los propulsores Saturno de las míticas misiones Apolo, las que posaron a los primeros humanos en la Luna.
Al no tener precedentes, la administración aeroespacial estadounidense ha tenido que adaptar todos sus vehículos de tierra y sus equipos para mover todos los componentes de la nave desde la factoría de Nueva Orleans a cabo Cañaveral.
En este transporte se ha empleado una nueva barcaza, la Pegaso, que ha trasladado el equipo desde donde se ha fabricado, en Michaud, a cabo Cañaveral, desde donde se ha lanzado al espacio.
Esta barcaza no tiene motores y se mueve tirada por remolcadores para transportar cargas de entre 80 y 95 metros.
El montaje de los tanques de combustible ha sido otro reto por su gran tamaño. Para ello se han utilizado grandes instalaciones que se utilizaron para el programa Apolo y que han sido reacondicionadas.
Los equipos de apoyo en tierra de la NAsa desempeñan un papel fundamental en el traslado seguro de los grandes componentes de las naves desde las plantas de producción a las instalaciones de prueba y lanzamiento.