Ante las dificultades que plantea la guerra de Irán para la normal disponibilidad de combustble de aviación, aerolíneas y aeropuertos activan medidas que permitan garantizar la continuidad de las principales conexiones aéreas.
A este contexto restrictivo se suma además la incertidumbre de unas negociaciones que avanzan y se estancan sin cerrar un acuerdo. La condición estratégica del estrecho de Ormuz y el desarrollo de la energía nuclear en Irán parecen obstáculos insalvables para recuperar cierta normalidad en Oriente Medio.
Menos vuelos para ahorrar combustible
Dada la situación, Lufthansa ha anunciado que de cara a este verano eliminará 20.000 vuelos de corto radio en Europa con el fin de ahorrar combustible.
La aerolínea alemana estima que con ello dejará de consumir 40.000 toneladas de combustible de aviación, cuyo precio se ha doblado desde el inicio de las hostilidades en el golfo Pérsico.
La medida tiene efectos inmediatos, con una primera fase de reducción de vuelos que se extenderá hasta abirl y que afectará a los seis hubs continentales de la compañía en Frankfurt, Munich, Zurich, Viena, Bruselas y Roma.
De hecho esta misma semana se han dejado de hacer 120 vuelos diarios en la red de la alemana.
Reducción de capacidad de carga en bodega
Lufthansa calcula que estos 20.000 vuelos menos supondrán una reducción de los asientos disponibles de un 1%.
Independientemente de esta cantidad que afecta al transporte aéreo de viajeros, la medida también supone la reducción de disponibilidad de las bodegas de estos vuelos para el transporte de carga aérea.
En particular, Lufthansa Cargo gestiona la carga en bodega de unos 7.500 vuelos a la semana con 350 destinos diferentes.