Entre los días 6 y el 9 de junio, Madrid acogió la visita del Papa León XIV, que coincidió con otros eventos que generaron un gran movimiento en la ciudad, como los conciertos de Bad Bunny y la Feria del Libro.
Millones de personas llegaron a la capital en esos cuatro días y, sin embargo, la circulación mejoró. Así lo acreditan los datos de la red de vehículos conectados de Geotab, que indican que se registraron mejoras en términos generales, aunque determinadas zonas directamente afectadas por los eventos absorbieron una mayor presión de tráfico debido a cortes, desvíos y concentración de desplazamientos.
El tiempo medio que cada vehículo pasó parado con el motor en marcha cayó un 6,3% por trayecto, lo que en conjunto supuso 451 horas menos de ralentí entre los vehículos conectados analizados. Por su parte, la velocidad media aumentó un 5,7%, pasando de 33,31 km/h a 35,20 km/h, mientras que el tiempo medio de circulación para desplazarse por la ciudad se redujo un 4,8%.
Todo ello en un contexto en el que el número total de desplazamientos aumentó un 5%, superando los 1,6 millones de trayectos. Tradicionalmente, la celebración de grandes eventos se vincula a mayores niveles de congestión y retrasos, pero Madrid logró absorber la presión adicional gracias a una combinación de restricciones temporales al tráfico, cambios en los hábitos de desplazamiento y un mayor uso del transporte público.
Una circulación más fluida permite que un mismo vehículo complete un mayor número de trayectos a lo largo de la jornada, reduciendo tiempos improductivos y mejorando el aprovechamiento de la red. En este caso, quienes sí necesitaban circular encontraron unas calles más despejadas de lo habitual.
Geotab concluye que aunque en condiciones habituales, la capital convive con elevados niveles de congestión e imprevisibilidad, durante una semana marcada por eventos de gran afluencia la combinación de medidas de gestión del tráfico y cambios en los hábitos de desplazamiento contribuyó a mejorar la fluidez de la circulación y reducir los tiempos de ralentí.
Por zonas
El entorno del Bernabéu registró un 16,1% más de desplazamientos respecto a jornadas habituales, con prácticamente el mismo número de vehículos conectados a Geotab, además de 580 litros menos de combustible consumido y 1,53 toneladas menos de emisiones.
Sin embargo, los accesos inmediatos concentraron algunos de los mayores problemas de circulación. El Paseo de la Castellana vio reducirse la velocidad media un 77% respecto al periodo de referencia, mientras que los accesos desde Chamartín y Chamberí registraron caídas del 86% y el 76%, respectivamente.
Esto demuestra que la ciudad evitó el colapso generalizado pero el impacto de los grandes eventos siguió siendo visible en los puntos de acceso más próximos a los recintos afectados. Por el contrario, en las áreas próximas a la Catedral de la Almudena, los vehículos permanecieron menos tiempo parados, pero en los recorridos alternativos incrementaron el consumo por kilómetro y elevaron las emisiones.
La zona de Cibeles actuó como un punto de absorción del tráfico procedente de otras áreas afectadas por cortes puntuales. Allí aumentó significativamente el volumen de desplazamientos, aunque la eficiencia por trayecto se mantuvo estable.