La aplicación de la nueva tasa de tres euros en envíos inferiores a 150 euros, aplicable desde este 1 de julio, “requerirá una implantación armonizada en toda la UE y una profunda modernización de los sistemas aduaneros para evitar disrupciones en el comercio electrónico internacional”.
Así lo ha señalado el presidente de la patronal UNO, Francisco Aranda, que reclama la automatización integral de los procesos mediante sistemas digitalizados e integrados entre plataformas de e-commerce y autoridades aduaneras, así como la simplificación de la clasificación arancelaria para reducir la intervención manual y evitar cuellos de botella.
En la UE, entran alrededor de 4.600 millones de paquetes low-cost al año, unos 12 millones diarios. Por ello, la patronal considera igualmente prioritario reforzar con urgencia los recursos humanos y tecnológicos de las aduanas con más capacidad operativa, sistemas informáticos más ágiles, mayor automatización y mejores infraestructuras en aeropuertos y centros logísticos.
Asimismo, reclama una auténtica ventanilla única europea e igualdad de criterios en todos los Estados miembros: "No podemos permitir que cada país interprete la norma de manera diferente porque eso provocaría desvíos de tráfico, desigualdad competitiva entre hubs logísticos y pérdida de eficiencia para toda la cadena de suministro".
Transparencia y control
La patronal insiste también en la necesidad de evitar que la aplicación de la tasa genere costes administrativos desproporcionados o fricciones en la experiencia del consumidor, garantizando su integración transparente en el proceso de compra 'on-line'. Además, defiende la necesidad de un periodo transitorio para adaptar los sistemas tecnológicos y operativos de los operadores implicados, acompañado de pruebas piloto y criterios de flexibilidad durante la fase inicial de implantación.
Igualemente, exige reforzar los controles frente a la infravaloración de mercancías, las falsificaciones y otras prácticas fraudulentas, así como incentivar el desarrollo de infraestructuras logísticas y centros de 'fulfillment' dentro de la UE. Según Aranda, “la medida responde a un intento de la UE por mejorar el funcionamiento del comercio electrónico global, aunque su impacto dependerá de una implantación homogénea y técnicamente viable”.
El efecto más inmediato será el encarecimiento de millones de compras de pequeño importe, especialmente en plataformas de comercio electrónico extracomunitaria. Por ejemplo, tras la aplicación de la tasa, el precio de una funda de móvil de dos euros aumentará un 150%, mientras que en los pedidos que incluyan varias categorías arancelarias, el recargo será acumulativo, elevando aún más el coste final.
Mayor complejidad aduanera
Precisamente, al calcularse el recargo por categorías arancelarias, aumentará de forma significativa la complejidad en la gestión aduanera, obligando a reforzar los procesos de clasificación, documentación, automatización y tratamiento de datos: “El verdadero reto no son los tres euros del recargo, sino la capacidad del sistema para absorber millones de nuevas declaraciones sin generar retrasos, cuellos de botella ni saturaciones en la cadena logística”.
Ademas, la patronal considera que este cambio de escenario acelerará una reconfiguración de las estrategias comerciales de las grandes plataformas extracomunitarias, con menor agresividad promocional, subida progresiva de precios y mayor uso de almacenes en países como España, Países Bajos, Bélgica, Polonia o Alemania.
En esta línea, abrirá oportunidades para empresas europeas de retail, marketplaces y operadores logísticos con infraestructura en la UE, especialmente en segmentos como la moda, los accesorios, el hogar, la electrónica de consumo o la cosmética de bajo coste.