La reforma aduanera que está desarrollando la Unión Europea supondrá un cambio profundo en el modelo de funcionamiento de las aduanas, que avanzarán hacia un sistema basado en la gestión centralizada de datos, el análisis global del riesgo y una mayor coordinación entre los Estados miembros.
Así lo explicó Nerea Rodríguez Entremonzaga, directora del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria, durante su intervención en el III Summit del Frío en Logística y Transporte, organizado este pasado lunes por Cadena de Suministro en Madrid.
Rodríguez repasó los principales elementos de una reforma que parte de la constatación de que, pese a la intensa digitalización desarrollada durante los últimos años, los procedimientos aduaneros han evolucionado mucho menos que el propio comercio internacional.
La transformación del comercio electrónico, el creciente número de prohibiciones y restricciones aplicables a las mercancías y la necesidad de armonizar los controles de riesgo entre los diferentes Estados miembros han terminado por impulsar una revisión de gran alcance del modelo.
Un único centro de datos aduaneros
Uno de sus principales elementos será la creación del centro europeo de datos aduaneros, que permitirá evolucionar desde el actual entramado de sistemas nacionales hacia un punto común en el que se irá concentrando la información necesaria para el control de las operaciones.
El cambio tendrá especial relevancia en el análisis de riesgos. Frente al modelo actual, basado fundamentalmente en declaraciones individuales, la reforma pretende avanzar hacia un análisis global de cada envío, incorporando progresivamente la información aportada por importadores, operadores logísticos y transportistas.
El nuevo modelo sustituirá progresivamente las declaraciones aisladas por un análisis global de los envíos.
De esta forma, las autoridades podrán disponer de una visión más completa de una operación incluso cuando las diferentes fases de entrada, declaración o descarga se produzcan en distintos Estados miembros.
A esta infraestructura se sumará la nueva Autoridad Aduanera de la Unión Europea, que no sustituirá a las administraciones nacionales, pero sí añadirá una capa europea de coordinación, análisis y supervisión.
Las Aduanas nacionales seguirán realizando los controles físicos y documentales, concediendo autorizaciones y manteniendo la relación directa con los operadores, mientras que la nueva autoridad podrá realizar análisis de riesgo a escala europea, proponer controles y evaluar su aplicación.
Más responsabilidad para el importador
La reforma también introduce una definición específica de importador, una figura que hasta ahora no estaba delimitada como tal en la normativa aduanera europea.
El objetivo es identificar claramente a un responsable establecido en la Unión Europea no sólo del pago de la deuda aduanera, sino también del cumplimiento de las prohibiciones y restricciones que afectan a los productos importados.
El futuro centro europeo de datos aduaneros centralizará información hoy repartida entre diferentes sistemas nacionales.
Rodríguez destacó que este aspecto resulta especialmente importante ante el creciente peso de regulaciones no estrictamente aduaneras —sanitarias, medioambientales o de seguridad, entre otras— cuyo cumplimiento debe comprobarse cuando las mercancías entran en territorio comunitario.
La reforma contempla igualmente una evolución de la figura del operador económico autorizado mediante un nuevo régimen de confianza que proporcionará mayores simplificaciones a los operadores que faciliten a la Aduana acceso suficiente a sus registros comerciales, logísticos y de transporte.
El reto del comercio electrónico
Una parte especialmente relevante de la intervención estuvo dedicada al comercio electrónico, cuyo crecimiento ha generado un volumen extraordinario de pequeños envíos que tensiona los sistemas de control aduanero.
Rodríguez señaló que en 2025 se recibieron unos 5.800 millones de declaraciones correspondientes a envíos de hasta 150 euros, que representaban cerca del 98% de las declaraciones aduaneras, pese a su reducido peso económico.
A ello se suma el elevado nivel de incumplimientos detectado en campañas de control sobre determinados productos comercializados a través de plataformas, con porcentajes especialmente significativos en categorías como juguetes, productos electrónicos, cosméticos o equipos de protección individual.
La reforma refuerza la responsabilidad de importadores y plataformas de comercio electrónico sobre las mercancías.
El objetivo de la reforma es, por ello, involucrar directamente a las plataformas en el cumplimiento de las obligaciones asociadas a las mercancías que facilitan vender en Europa. El nuevo modelo les atribuirá responsabilidades tanto en el ámbito fiscal y aduanero como en el cumplimiento de prohibiciones y restricciones.
Una implantación progresiva durante los próximos años
Pese a la entrada en vigor de la nueva regulación, Rodríguez advirtió de que su aplicación será necesariamente progresiva. La creación efectiva de la Autoridad Aduanera europea, el desarrollo del centro de datos y la aprobación de los correspondientes reglamentos delegados y de ejecución exigirán varios años de desarrollo tecnológico y normativo.
El comercio electrónico será uno de los primeros ámbitos en incorporarse al nuevo sistema, mientras que la extensión del centro europeo de datos al conjunto de los tráficos aduaneros llegará posteriormente.
La responsable de Aduanas de la AEAT recordó, en este sentido, la magnitud tecnológica del desafío. Los sistemas electrónicos derivados del actual Código Aduanero de la Unión han necesitado años para desplegarse, por lo que la construcción de una infraestructura europea capaz de integrar información aduanera, logística y de otras autoridades constituye uno de los grandes retos de la reforma.
Junto a esta transformación digital, el nuevo marco incorpora otras novedades, como las informaciones vinculantes en materia de valor, mecanismos específicos para gestionar situaciones de crisis y una mayor armonización de las infracciones y sanciones.
En conjunto, la reforma persigue que las Aduanas europeas puedan responder a un comercio internacional que ha cambiado radicalmente en volumen, canales y complejidad, pasando de digitalizar procedimientos existentes a transformar el propio modelo de control aduanero.