JBF Consulting ha publicado un nuevo estudio que revela cómo los responsables de la cadena de suministro siguen confundiendo la integración de negocio con la integración de sistemas. En su último "whitepaper", titulado "Integración de negocio frente a integración de sistemas: la diferencia que separa las implantaciones que generan valor empresarial de las que simplemente entran en funcionamiento", ha analizado por qué la gran mayoría de las implantaciones de tecnología logística no consiguen cumplir con lo previsto.
Basado en una encuesta realizada en mayo de 2026 a más de 200 profesionales de la cadena de suministro y la logística, el informe revela que solo el 12,1% de las organizaciones ha completado sus implantaciones tecnológicas en plazo, dentro del presupuesto y alcanzando los resultados esperados. El 88% restante ha incumplido al menos uno de esos objetivos y, en la mayoría de los casos, más de uno.
Este estudio respalda con datos la idea de que la diferencia entre un sistema que simplemente funciona y otro que realmente permite impulsar el negocio rara vez se define antes de firmar un contrato, lo cual acaba suponiendo para las organizaciones un coste mucho mayor del previsto.
Integración de sistema frente a integración de negocio
El informe establece una distinción clave entre la integración de sistemas, entendida como el trabajo técnico de implantar un software, y la integración de negocio, que engloba el rediseño de procesos, la gobernanza, la formación y la gestión del cambio necesarias para que el sistema funcione de forma efectiva dentro de la organización.
Esta diferencia se denomina la brecha de integridad de la implantación, y se explica -entre otras cosas-, por los sobrecostes presupuestarios, siendo la norma entre el 11% y el 25% según el 62% de los encuestados. Además, más del 82% de las organizaciones tarda más de seis meses en lograr una adopción operativa completa.
A ello se añade que solamente el 10% de las empresas designa a un único responsable del programa con verdadera capacidad de decisión, recurriendo el 44,4% de las empresas a asesoramiento externo. Por otra parte, apenas el 8,2% ofrece formación específica adaptada al puesto de trabajo y a los flujos operativos de cada perfil.
El informe cuestiona la idea de que un sistema completamente implantado equivale a un proyecto exitoso y demuestra que el verdadero coste de una implantación no está en la tecnología, sino en todo lo que las organizaciones dejan de construir a su alrededor. En este sentido, la entrada en funcionamiento no representa el final del proyecto, sino el comienzo, pues la integración constituye un reto relacionado con el modelo operativo y la organización, no únicamente con la tecnología.