Tosca estima que el aumento de los costes, la escasez de mano de obra y la evolución de la normativa impulsando un cambio fundamental en la forma en que las empresas ven los envases.
En este sentido, cada vez más cadenas de suministro han pasado de considerarlos consumibles desechables a tenerlos en cuenta como activos de infraestructura reutilizables.
Modelo circular
De manera particular, los envases de plástico reutilizables ofrecen un modelo operativo diferente, ya que circulan a lo largo de múltiples ciclos, lo que permite a las organizaciones pasar de un coste por unidad a un coste por uso predecible, al tiempo que se reduce la exposición a la volatilidad de las materias primas y a los costes continuos de los residuos.
Al tiempo, el sistema de pooling lo hace posible a gran escala a través de redes gestionadas quee recogen, inspeccionan, limpian, reparan y reutilizan los activos, integrando el embalaje como un servicio dentro de las operaciones diarias en lugar de una compra puntual.
A su vez, la estandarización favorece la coherencia en toda la cadena de suministro, lo que permite la automatización, mejora la estabilidad de la carga y reduce la complejidad de la manipulación, los daños y la variabilidad.
Consecuentemente, el embalaje reutilizable ofrece una vía para estabilizar los costes, reducir el riesgo y cumplir con las expectativas normativas en constante evolución dentro de un único sistema, lo que lo posiciona como un componente fundamental de cadenas de suministro más resilientes y preparadas para el futuro.