El tiempo. Esa entidad que no podemos definir, que da y que quita. Que pasa y obliga a esforzarse para que nadie pueda decir, con Cervantes, fuése y no hubo nada.
Otro genio, el gran Shakespeare, dejó dicho que el tiempo pasa muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tiene miedo, muy largo para los que se lamentan. Al tiempo, según el bardo inglés, para los que aman, el tiempo es una eternidad.
Mucho deben de querer los profesionales del sector a la logística y el transporte para seguir adelante. Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante, se lee en el delicioso, breve y sustancioso El Principito.
Todo parece mantenerse más o menos igual, pero, sin embargo, quince años dan para mucho.
Desde que Cadena de Suministro iniciara su andadura en 2011, la actividad logística y de transporte ha visto una evolución vertiginosa.
El auge del comercio electrónico ha tenido mucho que ver en el crecimiento de un sector que también ha visto el nacimiento de nuevos actores globales y la caída de actores que parecían consolidados.
Hace quince años, el comercio electrónico era otra galaxia, pero en esas llegó Amazon y todo empezó a cambiar de vértigo en un país que había visto sonoros fracasos de experiencias anteriores en el canal on-line.
Con el comercio electrónico, la digitalización se extendió planteando un cambio cultural de gran calado aún pendiente de resolverse y que vive una nueva vuelta de tuerca con la irrupción hace dos años de la inteligencia artificial.
Para ver el cambio obrado en estos tres lustros sólo hay que echar un vistazo a las calles, ver las nubes de repartidores, la inmensa cantidad de furgonetas, las taquillas y los buzones automatizados, las aplicaciones que nos informan en tiempo real de entregas que se realizan en plazos que parecían inverosímiles en 2011.
La logística y el transporte son actividades en las que ha crecido exponencialmente la aportación de las nuevas tecnologías en forma de eficiencia, reducción de costes y sostenibilidad”.
En paralelo, a lo largo de esta década y media, la automatización se ha generalizado y las naves logísticas se han convertido en modernos contenedores de múltiples actividades que aportan un importante valor añadido a una cadena de sumistro que por fin ha encontrado un lugar de privilegio en la estrategia empresarial.
La actualización que ha vivido el parque inmologístico en estos quince años también es digno de estudio. En pocos años se ha pasado de instalaciones precarias a modernos inmuebles que prestan especial atención al cuidado del medioambiente y a las condiciones laborales.
Precisamente en este plano, el empresarial, también se han producido importantes cambios. De la nada han surgido gigantes y actores muy consolidados han echado el cierre.
Especial relevancia han tenido en estas dos décadas y media la evolución de las grandes navieras hacia integradores logísticos y la irrupción de las grandes plataformas on-line como potentes operadores logísticos que, aupados en un descomunal desarrollo tecnológico, ahora están empezando a abrir sus redes a terceros para competir con los 3PL tradicionales.
Hasta el transporte de mercancías por carretera parece que va abandonando poco a poco su pertinaz atomización, si hemos de hacer caso a los destacados movimientos de integración que se vienen produciendo desde la pandemia de covid.
Precisamente la pandemia y los posteriores eventos parecen haber abierto una nueva fase en la evolución de la logística hacia modelos más ágiles, de servicios de valor añadido y aportación de información de gran valor.
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.