Logística y geopolítica

Cadenas de suministro: base de la estrategia política y económica

Las cadenas de suministro pasan a primera línea de batalla, desde el suministro energético en la guerra de Irán al poderío portuario en el enfrentamiento arancelario entre los Estados Unidos y China. Europa quiere despertar y ponerse a tono en un tiempo nuevo.

26/08/2026 a las 11:34 h
En los últimos años la geopolítica ha ganado protagonismo.  Foto: Autoridad Portuaria de Panamá
En los últimos años la geopolítica ha ganado protagonismo. Foto: Autoridad Portuaria de Panamá
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Las cadenas de suministro han sido parte esencial de las estrategias geopolíticasdesde tiempos inmemoriales.

En otros tiempos, quizás no estaban tan en primer plano, pero, sin embargo, el sustento de la población y el abastecimiento de alimentos y energía han sido factores que han hecho florecer civilizaciones y caer imperios.

Sin embargo, en los últimos años, parece que la logística está ganando un protagonismo creciente que, desde el inicio de la guerra de Ucrania, esta cada vez más asociado a unas mayores necesidades de seguridad y defensa.

Como explica el Spanish Shippers' Council-Transprime en relación con la más reciente guerra en Irán, la crisis en Oriente Medio no constituye una mera "disrupción regional, sino una alteración sistémica con implicaciones globales para los flujos logísticos".

Además "nos encontramos ante un cambio de paradigma en la lógica geopolítica global: la guerra deja de ser el fracaso de la diplomacia para convertirse en el mecanismo previo a la negociación".

En esta misma línea, Spanish Shippers' Council-Transprime argumenta que "este giro tiene implicaciones profundas para el comercio internacional. Las cadenas de suministro globales, ya tensionadas por años de disrupciones acumuladas, entran en una nueva fase caracterizada por la incertidumbre estructural, donde la seguridad de las rutas pasa a ser tan relevante como su eficiencia".

Para la organización, "en este contexto, el transporte deja de operar en un entorno de optimización para pasar a hacerlo en un entorno de riesgo".

El sólido poder portuario chino

En este contexto se juega su futuro la gestión logística en esta fase de transición entre épocas. Además, lo hace sobre tres patas fundamentales como son la energía, la alimentación y la tecnología.

Desde hace algo más de dos décadas, China se está transformando en una gran potencia marítima, con vocación de disputarle la hegemonía en el mar a Estados Unidos, según constata un informe publicado esta semana por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del Ministerio de Defensa a través del Ceseden, Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional.

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Las tensiones geopolíticas llevan a operar en un entorno de riesgo. Foto: Puerto de Rotterdam

Tras este proceso, China ha conseguido desplegar su influencia en numerosos puertos a nivel global, especialmente en el sur global, desde donde recibe materias primas y energí), en el Índico, una ruta que une China con Europa, que es su principal mercado, y con el golfo Pérsico, y en la propia Europa.

Los Estados Unidos tratan de mitigar el creciente poder portuario chino, pero lo hace de forma reactiva, por lo que parece que solo podría ralentizar esa expansión.

La reacción de Estados Unidos

A ello parece haberse puesto la actual Administración Trump y este sentido, deben leerse sus últimos movimientos en Iberoamérica, concretamente en Panamá y Venezuela, así como en Irán.

En Panamá el control del paso del canal es el motivo de la sorda lucha que ha librado el Gobierno de los Estados Unidos contra las concesiones terminalistas y portuarias a China.

En cuanto a Venezuela e Irán deben de leerse en el plano energético y del control de los mercados de crudo, con Estados Unidos como gran exportador de derivados del petróleo.

De igual modo, la política arancelaria del gigante norteamericano también juega con este componente y se centra de manera clara en devolver adentro de sus fronteras parte de la producción industrial externalizada a otros países.

El país también impulsa un Plan de Acción Marítimo, que establece una estrategia basada en cuatro pilares para reconstruir la capacidad de construcción naval de Estados Unidos, impulsar la formación, proteger al sector industrial marítimo y reforzar la seguridad nacional.

Los movimientos geoestratégicos deben leerse en términos de suministro energético, de abastecimiento alimentario y de poderío tecnológico”. 

La posición estratégica del país y su capacidad industrial se han debilitado en los últimos años debido, según el presidente Donald Trump, a la falta de enfoque estratégico, los engorrosos procesos de contratación pública y la falta de apoyo estratégico para la construcción de buques en astilleros nacionales. Actualmente, menos del 1% de los nuevos buques comerciales se construyen en Estados Unidos, que no cuenta con la capacidad necesaria para expandir la industria naval nacional al ritmo requerido.

También se ha producido una degradación de la inversión financiera federal en la Base Industrial Marítima, lo que sumado a la escasez de inversión privada y a regulaciones innecesarias, ha ralentizado la construcción de buques y otras infraestructuras críticas, incrementando los costes y desincentivado la operación de buques con bandera estadounidense.

Por ello, la idea del presidente pasa por revitalizar los astilleros del país con grandes inversiones, tratando de entrar así en un sector tradicionalmente dominado por China, que produce más de la mitad del tonelaje comercial mundial. Sin embargo, una de sus propuestas para impulsar la industria estadounidense está generando una gran preocupación en el transporte marítimo. 

El despertar europeo

Por su parte, la Unión Europea también parece haber despertado a la realidad que se juega a gran escala geopolítica global y parece decidida a  actuar en dos de sus principales debilidades: la dependencia energética y la falta de un esquema común de defensa adaptado al actual escenario.

Quizás dos de los primeros pasos en este sentido son la Estrategia Industrial Marítima y la Estrategia Portuaria de la Unión Europea, dos instrumentos comparten el objetivo de impulsar la competitividad, la sostenibilidad, la descarbonización, la seguridad y la resiliencia en el sector marítimo de la Unión, con estrategias centrados en los puertos, el transporte marítimo y la construcción naval.

Según el colegio europeo de comisarios, la Estrategia Industrial Marítima de la UE reforzará el liderazgo marítimo de Europa mediante una serie de acciones, incluida la puesta en marcha de una Alianza de Cadenas de Valor Industrial Marítimas de la UE.

Europa pugna por reducir su fuerte dependencia energética exterior y la falta de una política común de seguridad y defensa”. 

Su objetivo es avanzar en la construcción naval de alta tecnología, buques de apoyo eólico marino, drones submarinos y equipos portuarios de vanguardia.

A su vez, la convocatoria 'Astilleros del futuro', en el marco de Horizonte Europa, apoyará el ensayo de soluciones innovadoras en entornos de astilleros del mundo real, con el objetivo de ampliar las tecnologías de éxito en toda Europa.  

Para fomentar un transporte marítimo competitivo, la Comisión entablará un diálogo con los Estados miembro para promover los pabellones de la UE y racionalizar las formalidades administrativas, incluido el marco de seguimiento, notificación y verificación del RCDE UE Marítimo y FuelEU Marítimo.

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Estados Unidos quiere recuperar su poderío naval.  Foto: Puerto de Los Ángeles

La Estrategia aprovechará la demanda pública y la financiación para promover la inversión privada en innovación y digitalización de la construcción naval de la UE, así como la renovación y descarbonización de la flota marítima, en particular mediante la inclusión de criterios específicos no relacionados con el precio en la próxima revisión de las Directivas sobre contratación pública.

Sus medidas mejoran las capacidades, la formación y el empleo de calidad en todo el sector marítimo, incluido el reciclaje profesional de los trabajadores de la construcción naval y la gente de mar para adoptar nuevas tecnologías y prácticas operativas ecológicas.

Por otro lado, la Estrategia Portuaria de la UE se centra en acelerar la transformación portuaria y garantizar la posición competitiva de los puertos, así como promover la innovación, digitalización e integración con otras infraestructuras de transporte.

Pese a la incertidumbre y a las tensiones geopolíticas, la globalización resiste y se adapta a un nuevo marco multilateral con nuevos ejes activos”. 

Para ello, el colegio de comisarios elaborará orientaciones sobre la propiedad extranjera de los puertos de la UE.

Para avanzar en la transición hacia una energía limpia en los puertos de la UE, la Estrategia presenta medidas que promueven la electrificación y la mejora de la conexión a la red. 

A su vez, sobre la base de la Alianza de Puertos de la UE, la Comisión estudiará formas de seguir reforzando la legislación en materia de seguridad marítima para prevenir el tráfico de drogas, abordar eficazmente las amenazas emergentes y mejorar la seguridad de la cadena de suministro de la UE.

Diferentes maneras de entender el poder

Todo ello tiene consecuencias políticas. Mientras la Unión Europea parece querer echar a andar su atenazada estructura burocratizada, Estados Unidos y China impulsan hiperliderazgos personalistas que, en el caso del país asiático, no sorprenden por su tradicional régimen, que mezcla la economía de mercado con una dirección estatalista de marcada raíz comunista.

Sin embargo, el último informe de conectividad global 2026 de DHL asegura que la globalización resiste en un nivel históricamente alto pese a las diversas tensiones geopolíticas que amenazan el comercio internacional,. 

En este tiempo, parece que se abren camino diversas tendencias que guían la evolución del comercio global. 

Por lo que respecta al capital, no se observa una transferencia generalizada de la inversión de los mercados extranjeros a los nacionales.

Además, los flujos de información han generado los mayores beneficios de la globalización. 

Por último, tras el colapso durante la pandemia de covid-19, los movimientos de personas se han recuperado por completo, de tal modo que los viajes internacionales, la movilidad estudiantil y la migración se encuentran en niveles récord.