La pesadilla de la ecotasa empieza a ser el cuento de nunca acabar para los transportistas franceses, que ven cómo, ante la más mínima oportunidad, la Administración vuelve a dejar caer la necesidad de implantar un impuesto ambiental a los vehículos pesados de mercancías.

Dicha necesidad ha sido recogida en el artículo VII del Plan de Calidad de Aire para la región de Île-de-France, que la magistrada Valérie Pécresse presentó el pasado día 17 de junio al Consejo Regional.

Desde la Federación Nacional de Transporte por Carretera francesa, la FNTR, han criticado abiertamente la voluntad de la administración de Île-de-France de establecer un impuesto medioambiental regional.

Ante la defensa de la administración, que insiste en que dicho impuesto descongestionaría las carreteras y establecería una nueva fuente de recursos bajo el principio de «quien contamina paga», los transportistas franceses apelan a «restaurar la verdad y abandonar la demagogia».

Junto a la importancia económica del sector para el país, desde la FNTR señalan que el transporte por carretera «no es una fuente de contaminación y congestión», y que los transportistas ya soportan el «pago por uso» a través de impuestos como la ‘tasa por eje’ o el ‘Ticpe’. Precisamente, este último «ha experimentado un fuerte aumento para sustituir a la ecotasa», aseguran desde la Federación francesa.

Por todo ello, los transportistas solicitan al gobierno galo que, «de una vez por todas», se posicione «firme y claramente» en contra de cualquier tipo de ecotasa regional.