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Carlos Tavares, a la izquierda, y Mike Manley, a la derecha.

La industria de automoción vive un proceso de cambios radicales que también alumbra operaciones empresariales de concentración, en un intento por hacer frente a los importantes retos que tiene el sector con nuevas estructuras.

En este sentido, Fiat Chrysler y el Grupo PSA han suscrito un acuerdo vinculante para fusionar ambas compañías en un nuevo grupo automovilístico en el que las dos participarán al 50%.

De la combinación de las dos marcas saldrá el cuarto fabricante mundial de automóviles por volumen y el tercero por ingresos.

De igual modo, esta operación ofrecerá a ambos fabricantes la posibilidad, según afirman en un comunicado conjunto, de contar con «la capacidad de gestión, los medios, recursos y escala necesarios para capitalizar con éxito las oportunidades que ofrece la nueva era de movilidad sostenible«.

Así pues, la empresa resultante de la fusión obtendrá unas ventas anuales de 8,7 millones de vehículos, ingresos por un valor aproximado de 170.000 millones de euros, unos resultados de explotación superiores a 11.000 millones de euros y un margen operativo del 6,6%.

Sinergias

Por otra parte, la eficiencia generada por la optimización de las inversiones en plataformas de vehículos, gamas de motores y nuevas tecnologías, así como el aprovechamiento del aumento de escala, permitirán a la empresa ampliar su capacidad de compra y generar valor añadido para los accionistas, de tal modo que más de dos tercios de los volúmenes se concentrarán en dos plataformas, con unos tres millones de vehículos anuales en cada una de ellas.

Las dos marcas prevén que esa tecnología y los ahorros relativos a los productos y a las plataformas aporten aproximadamente el 40% de los 3.700 millones de euros de ingresos anuales generados por las sinergias, mientras que las compras, que se beneficiarán principalmente de la escala y de la obtención de mejores precios, podrían alcanzar otro 40% estimado de las sinergias.

Otros aspectos, como el marketing, los bienes inmuebles, las tecnologías de información y digital, gastos generales y logística, generarán en torno al 20% restante.

Adicionalmente, la nueva entidad, cuya matriz ubicará su sede en los Países Bajos, tendrá al frente un consejo formado por 11 miembros, en su mayoría independientes. De todos ellos, cinco miembros serán designados por FCA y su accionista de referencia, incluido John Elkann como presidente, mientras que otros cinco serán nombrados por Groupe PSA, incluido el vicepresidente y el director principal no ejecutivo.

Más aún, el cierre el Consejo incluirá dos miembros en representación de los empleados de FCA y Groupe PSA, con Carlos Tavares como consejero delegado y miembro del consejo durante un período inicial de cinco años y también formará parte del Consejo de Administración.