La decisión de un Tribunal francés conocida esta misma semana ha provocado una fuerte reacción en la filial gala de Amazon.

Según este órgano judicial de Nanterre, en una sentencia a instancias de la demanda interpuesta por un sindicato, el gigante norteamericano del comercio electrónico debe limitar su actividad, mientras persistan las medidas de confinamiento de la población, a la distribución de productos esenciales de primera necesidad.

Esta situación implicaría que Amazon no puede repartir a domicilio productos culturales o tecnológicos, que suponen una parte importante de los servicios que ofrece la multinacional, hasta que no haya demostrado que está en disposición de garantizar la salud y la seguridad de sus trabajadores.

En consecuencia, la filial francesa de la estadounidense ha decidido cerrar las plataformas logísticas que tiene operativas en el país y cesar en todas sus actividades, ya que indica que no puede diferenciar entre productos esenciales y el resto, algo que supone todo un órdago y un aviso para navegantes en toda la Unión Europea.

En España, Amazon tiene la consideración, como todo el sector logístico y de transporte en su conjunto, de servicio esencial, por lo que no se le aplica ninguna limitación en función del tipo de bien movido, aunque los sindicatos de algunas plataformas han empezado a llamar la atención sobre las condiciones de seguridad.