En el mes de junio, Amazon suspenderá su servicio de entrega Amazon Shipping, con el que aspiraba a convertirse en un proveedor logístico global. La razón es que necesitará personal y capacidad suficiente para afrontar un previsible incremento de los pedidos de sus clientes cuando comiencen a relajarse las medidas relacionadas con el confinamiento por el Covid-19.

El servicio está disponible en un gran número de ciudades de Estados Unidos, incluyendo Los Ángeles, y se utiliza para la entrega de pedidos que vende directamente la multinacional pero también para la entrega de los productos de otros vendedores.

En la actualidad, el gigante del e-commerce está afrontando un repunte de la demanda en el país con motivo del confinamiento de la población en sus hogares y está siendo incapaz de entregar muchos de los paquetes en uno o dos días, tal y como había prometido antes de que comenzara la pandemia.

Por ello, la suspensión de este servicio de entrega, que surgió como alternativa a los que ofrecen grandes empresas del sector, como UPS o Fedex, permitirá al grupo centrarse en su negocio principal y dedicarse únicamente a la entrega de sus propios pedidos.